Tucumán les moja la oreja a los Jalil

“Que de ninguna manera piensen que YMAD es catamarqueño”, así de picante y provocador salió José Roberto Toledo, uno de los representantes de la Universidad Nacional de Tucumán en Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio, mojándoles la oreja a los hermanos Raúl y Fernando Jalil, que lograron a cambio de favores en el Congreso desplazar a Nación para quedarse con la minera, pero encuentran ahora otra piedra en el zapato.

Toledo les marcó la cancha a los Jalil en una tremenda entrevista publicada por La Gaceta, donde puso los puntos y habló de negocios y proyectos, rechazando en principio la idea de que YMAD sea controlada por el Tribunal de Cuentas local, donde hay un amigo íntimo de Jalil, y pide que siga todo bajo la mirada de la SIGEN (Sindicatura General de la Nación), algo que pasará por lo menos hasta que se defina el nuevo estatuto.

Los recursos del suelo pertenecen a las provincias, según dice la Constitución Nacional, pero los tucumanos no quieren largar YMAD por nada porque es, literalmente, una mina de oro.

“Con la Nación se van cosas que tenían sentido como elevar en forma semestral al Ministerio de Minería los planes de acción, y ya la Nación no tiene nada que ver. Lo único que queda es la fiscalización, algo discutido. La ley decía que estaba sujeto a la fiscalización del Tribunal de Cuentas. Después, como dejó de ser el Tribunal de Cuentas apareció la Sigen. Ahora no habría motivo para que siga. Pero el rector Sergio Pagani quiere que se mantenga, porque da mucha mayor transparencia, tranquilidad (…) Que aparte del órgano de fiscalización interno, la Sigen actúe en forma conjunta. Es una propuesta del Rector que todavía no está aceptado por Catamarca. En la elaboración del estatuto se crea el órgano de fiscalización. En 180 días tenemos que crearlo. Y hasta que se cree por supuesto va a continuar la Sigen.

En el nuevo escenario Toledo se jacta de que “el principal logro fue que la Universidad conserve y restituyéndolo en el mismo acto el 40% de su participación nacional en YMAD. Porque los catamarqueños decían, “señores, ya no hay razón con alguna para que siga la Universidad. Ya los recursos mineros son provinciales a partir de la reforma constitucional del 94. ¿Por qué tiene que seguir la Universidad? ¿Cuántos años han pasado?” Acá han pasado casi 70 años. Ellos tenían a su favor la reforma de la Constitución de 1994 y la titularidad o el dominio inminente de los derechos de materias minerales. Esa fue la madre de todas las batallas. Una vez que logramos convencerlos de que no íbamos a resignar de ninguna manera nuestra participación y que de ninguna manera piensen que YMAD es catamarqueño únicamente”.

“Acá va a haber un órgano específico de control. La universidad y Catamarca. La universidad por medio del Consejo Superior pondrá los síndicos y con ellos establecerán un mecanismo de control y de comunicación permanente para tener la auditoría con control de legalidad y el funcionamiento del ente. Tendremos un YMAD con paredes de vidrio, transparente”, declaró Toledo. Bueno, suerte con eso.

Los tucumanos se frotan las manos y no es para menos: millones de dólares frescos los esperan, directo desde Catamarca a la comodidad de sus oficinas.

¿Qué dirán los Jalil? ¿Se dejarán morder la torta?