El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso este viernes un ultimátum a Ucrania para que acepte su plan de paz antes del jueves 27 de noviembre, Día de Acción de Gracias. El borrador, que incluye concesiones significativas para Rusia, deja a Kiev con menos de una semana para responder.
Trump confirmó el plazo en una entrevista con Fox News Radio y aseguró que busca “detener la matanza”, aunque no descartó extenderlo “si las cosas van bien”. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, admitió la gravedad del momento y señaló que el país atraviesa “uno de los momentos más difíciles de su historia”, enfrentando la disyuntiva entre “perder dignidad” o arriesgar la relación con su principal aliado.
El plan de 28 puntos, presentado en Kiev por el secretario del Ejército estadounidense, Daniel Driscoll, exige la cesión de territorios, la reducción del ejército ucraniano, la renuncia al ingreso en la OTAN y la convocatoria de elecciones en 100 días. Funcionarios de Washington advirtieron que el apoyo militar indirecto podría quedar en suspenso si Ucrania demora su respuesta.
Desde Moscú, Vladímir Putin avaló el documento y lo calificó como una base posible para un acuerdo “definitivo”, mientras recordó los avances de sus tropas y advirtió que, si Kiev rechaza la propuesta, “los hechos de Kúpiansk se repetirán” en otras zonas del frente.
La iniciativa generó alarma en Europa, donde los gobiernos consideran que favorece a Rusia y podría sentar un precedente riesgoso. Líderes de la Unión Europea se reunirán al margen del G20 en Johannesburgo para delinear una contrapropuesta, mientras Zelenski busca apoyo político ante un escenario militar y doméstico cada vez más complejo.
A días del plazo impuesto por Trump, el futuro del conflicto entra en una etapa de máxima tensión diplomática.





