Javier Milei llega a fin de año con un festejo: el Senado convirtió en ley el proyecto de Presupuesto 2026, con los recortes a educación que había objetado una parte de la oposición.
Entre los amigos que se dejaron convencer para cambiar su voto está el catamarqueño Guillermo “Joao” Andrada, electo como peronista y flamante incorporación de las fuerzas del cielo.
Ni siquiera el radical Flavio Fama votó a favor del proyecto libertario, pero Andrada, experto en las artes de cambiarse de bando, hizo lo que tenía que hacer y asumió públicamente su condición de aliado de Milei.
El primer Presupuesto de la era Milei proyecta un crecimiento del PBI del 5% para 2026, una inflación anual de 10,1%, y un tipo de cambio a $1423 para diciembre del año que viene, que puede resultar insuficiente con la flexibilización de las bandas cambiarias.
El Presidente prevé además un superávit fiscal de 1,5% del PBI y, según aclara la ley, no podrá aumentar ningún gasto si se arriesga el equilibrio fiscal. Claro que, como todos los años, el jefe de Gabinete puede reasignar las partidas a gusto, sólo que desde ahora no tendrá los montos tan desactualizados: en sus primeros dos años, Milei tuvo que retocar partidas de 2023 con hasta un 300% de atraso, por la inflación acumulada.
El debate del Presupuesto se inició accidentado, porque el peronismo intentó sin éxito que se votara por artículos y, como en Diputados, perdió la contienda con el oficialismo y sus aliados, que, de todos modos, no daban garantías de aprobar todos los artículos.
Bullrich hizo su debut como jefa del oficialismo y fue pragmática: limitó la lista de oradores propios y no se trenzó en discusiones con la oposición.
Un votito más en el Congreso para que los peronistas de Catamarca reflexionen un poco a quién votan, porque en campaña son todos “peronistas”, pero después agarran la ruta que les conviene a ellos.





