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Metiendo bala en busca de la licencia social

El discurso prefabricado del gobierno catamarqueño sobre la minería y la licencia social se derrumbó a puro balazo en Andalgalá, el sufrido pueblo que por enésima vez fue salvajemente reprimido por su gran pecado: defender el agua, la tierra, la vida y la salud.

Las fuerzas públicas, ese ejército uniformado que mantienen los propios ciudadanos, fue puesto una vez más al servicio de las grandes multinacionales, invitadas a saquear los recursos catamarqueños a cambio de míseros favores que alcanzan sólo a un grupito acomodado en el poder.

No hay metáforas: es la pura realidad. El pueblo apaleado y baleado para abrir paso a empresas extranjeras que vienen a vaciar las entrañas de Catamarca para engordar billeteras que juegan en las Bolsas internacionales.

Y se habla de licencia social para estas firmas que embolsan miles de millones de dólares y publican fotos repartiendo barbijos y alcohol en gel para simular empatía con los lugareños. Pagadores compulsivos de propaganda barata que arrasan con la salud de la gente y tienen la complicidad de autoridades desaforadas por las cifras con ocho o diez ceros.

No sólo nos entregan, nos pegan, nos persiguen, nos disparan. Como para que no queden dudas de qué lado están.

No es la primera vez que pasa. No será la última. Cada vez les importa menos. Total tienen la prensa cómplice que esconde o dibuja lo que se le ordene. Así, después de la represión brutal, nos enteramos que le hicieron una emboscada a la policía. Guardia de Infantería emboscada por un puñado de ambientalistas. No hay antecedentes en el mundo.

“En el marco del conflicto minero de la población de Choya y Andalgalá, el Gobierno y la Justicia desplegaron las fuerzas policiales para garantizar la impunidad a 4.000 msnm de la empresa minera (proyecto MARA) reprimiendo solapadamente a la población de Andalgalá que se encontraba en uno de los ingresos de la empresa hacia el yacimiento minero Agua Rica”, informaron desde el grupo El Algarrobo.

Allí esperan hace tiempo al gobernador, que siempre tiene algo más importante que hacer, como hablar de la licencia social de la minería, que al parecer se busca repartiendo garrote al que se oponga.

Pero no hay licencia social, ni hay paz social. Hay un gobierno que oprime y reprime a su gente porque se opone a la entrega de sus riquezas. Porque prioriza el negociado a la salud de la población. Porque nadie respondió por el despilfarro de Bajo La Alumbrera ni por los daños irreversibles que causó, y ya están apurados por entregar también Agua Rica.

Y la empresa feliz, porque sigue sacando beneficios. Cada escándalo le sirve. Porque tiene los derechos de explotación, y los puede usar para negociar fuera del país, como si usara un garante fabuloso hasta conseguir quien invierta. Y con cada incidente puede retrasar gastos y sacar provecho de sus “títulos” sin invertir nada.

Antes se llevaban todo a cambio de espejitos de colores. Quinientos años después ni espejos necesitan. Con palos alcanza.

El Catucho.

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