Tal vez por el afán de ser el alumno aplicado de Nación, o quizás por la ausencia de inventiva para diseñar estrategias diferentes, el gobernador Jalil quedó en el pequeño grupo de provincias que suspendieron las clases presenciales. Y la jugada que aspiraba a dar el ejemplo de obediencia (además de frenar el aumento de casos de coronavirus) dejó al mandatario expuesto y cuestionado.
Como cuando varios se para al borde de la pileta para saltar al agua todos juntos, pero a último momento algunos no cumplen, Jalil se comió el amague de los gobernadores del Norte Grande. Días atrás se habían reunido de forma virtual y anunciaron encolumnarse detrás de la estrategia de Alberto Fernandez. Pero al momento de saltar, la mayoría hizo la finta, y el gobernador de Catamarca fue uno de los pocos que saltó… al barro.
Claro, no es lo mismo tomar una medida antipática y resistida (como la suspensión de clases) junto a un bloque de mandatarios que respalden la decisión, que avanzar con la disposición casi en solitario, desautorizada, y fumarse todos los cuestionamientos y reproches. Algo así le sucedió al Gobernador.
Además del amague de sus pares provinciales, que finalmente lo dejaron a la intemperie, al gobernador lo complicó más aún que los opositores al cierre de las escuelas se envalentonaron con la patriada de Rodriguez Larreta y su desplante a la orden nacional. Con el Jefe de Gobierno porteño como caudillo simbólico de la resistencia anti suspensión de clases, en los pocos distritos que decidieron acatar la medida nacional se multiplicaron los cuestionamientos.
En los pocos días que van de aplicación de la suspensión de las clases presenciales, el Gobierno de la provincia sumó detractores e impugnaciones de todos los colores. Primero fue la oposición, que le enviaron al Gobernador una carta firmada por legisladores pidiendo que dé marcha atrás con la suspensión de las clases presenciales calificando la medida de “incongruente e irrazonable”. “Un golpe al futuro”, definieron la medida.
Casi en simultáneo, un grupo de padres presentó un amparo ante la Corte de Justicia, para que se revea la medida. “Inconstitucional, irrazonable y arbitrario”, argumentaron en la presentación, acompañada por los partidos que conforman la alianza JxC. “Entendemos que la Educación es un derecho y actividad esencial y como tal, el Gobierno Provincial debe garantizarla”.
También se sumó a esta maratón de cuestionamientos el Colegio de Psicólogos, pidiendo al Gobierno, en base a un argumentario científico, “replantearse de manera urgente (…) modificar dicha situación, en pos de los derechos de los niños, niñas y adolescentes”.
Alumnos de escuelas nacionales con manifestaciones públicas, alumnos, padres y docentes de escuela provinciales, con clases publicas en plazas, otros partidos políticos y organizaciones sociales… la fila para repudiar la suspensión de las clases presenciales se hizo larga y variada.
Tampoco se salvó el mandatario del vapuleo de la prensa, la nacional sobre todo, que es la que más respeta y a quien, tal vez porque no le queda más remedio, le acepta las críticas. “Solo Formosa, La Rioja y Catamarca anunciaron que optaron por” la suspensión de las clases, informó el diario La Nación. Y contrastó la decisión del mandatario catamarqueño con la de sus pares del Norte Grande, varios de ellos oficialistas, que no acataron la medida nacional.
Eduardo Feiman también se puso a la fila, y a su turno sacó a pasear al mandatario con fuertes cuestionamientos. En su programa “Alguien tiene que decirlo”, por Radio Rivadavia, el periodista entrevistó (y cuestionó) en vivo al Gobernador por la suspensión de las clases. A tal punto que, más como estrategia de defensa que como plan, el mandatario aseguró que, si los indicadores eran favorables, se podía adelantar el regreso a las aulas.
La suspensión de las clases es el dinamizadora de la polémica social y política del momento. Forzada por el Gobierno nacional, generó otra grieta, que algunos interpretaron como un límite que divide a los buenos alumnos de los revoltosos. El Gobernador quizó acomodarse entre los “aplicados”, dio un paso al frente, y terminó en soledad contra el muro.





