Las naftas subieron 20% en marzo y la súper ya rompió la barrera de los $2000 por litro

El precio de los combustibles volvió a quedar en el centro de la escena económica durante marzo, luego de una serie de aumentos consecutivos que llevaron a la nafta súper a superar los $2.000 por litro en distintos puntos del país, incluso en plazas de referencia como la Ciudad de Buenos Aires. En apenas unas semanas, el ajuste acumulado ronda el 19% al 20%, según distintos relevamientos del sector y medios nacionales.

La escalada se produjo en un contexto marcado por la suba internacional del petróleo, impulsada por la tensión geopolítica en Medio Oriente, que volvió a presionar sobre el valor del barril. En ese escenario, el mercado local trasladó parte de ese impacto a los surtidores, aunque especialistas advierten que la formación del precio interno también responde a factores estructurales, como costos de refinación, carga impositiva y ajustes pendientes en la cadena energética.

Desde YPF, su presidente y CEO, Horacio Marín, explicó que los incrementos responden, entre otros factores, al mayor costo de refinación vinculado a la compra de crudo no propio. La petrolera estatal sostuvo que se trata de una corrección asociada al encarecimiento de insumos y al comportamiento del mercado internacional, en medio de un escenario volátil para la industria.

En paralelo, el Gobierno nacional buscó atenuar el impacto con medidas técnicas. En los últimos días, la Secretaría de Energía avanzó con una modificación normativa que habilita una mayor flexibilidad en la mezcla con biocombustibles, con el objetivo de dar margen a las refinadoras y amortiguar futuras subas en el surtidor. La medida fue presentada oficialmente como una herramienta para contener el traslado pleno del alza internacional del crudo a los consumidores.

Aun así, la preocupación crece por el efecto que esta dinámica puede tener sobre la inflación. El aumento de los combustibles impacta de forma directa en los costos logísticos, el transporte de mercaderías y pasajeros, y termina presionando sobre precios de alimentos, servicios y productos de consumo masivo. En ese sentido, economistas ya advierten que el encarecimiento de la nafta y el gasoil podría convertirse en uno de los factores de mayor arrastre sobre el índice de precios de las próximas semanas.

El nuevo piso de precios también empieza a modificar hábitos de consumo. En algunas ciudades del interior, estaciones de servicio ya registraron aumentos cercanos a los $300 por litro en menos de 20 días, lo que representa una suba cercana al 20% solo en marzo. En varios casos, la súper cruzó la barrera de los $2.000 y las versiones premium quedaron bastante por encima de ese valor.

Con este panorama, marzo cerró como uno de los meses de mayor tensión para el mercado de combustibles en lo que va del año. Mientras el Gobierno intenta evitar un traslado total de la presión internacional a los surtidores, los consumidores ya sienten el impacto en el bolsillo y el sector sigue de cerca la evolución del petróleo y de los impuestos, dos variables clave para anticipar si habrá nuevas subas en abril.