Si alguien sufre en Catamarca, sufre de verdad, son las pobres empresas multinacionales que vienen a saquear la provincia y la gente los trata mal. Los ves cotizando en la Bolsa de Toronto y se te parte el alma.
Ellos que contribuyeron con un pozo tan hermoso en Bajo La Alumbrera, haciéndonos el favor de llevarse toneladas del molesto oro y plata que había, ahora quieren hacer lo mismo en Agua Rica, pero los salvajes que viven ahí no quieren. Y los extranjeros que nos buenos y tiernos luchan, no para seguir llevándose más oro, sino “en defensa de la producción y el trabajo”. Son un amor de gente.
Ahora están agustiados y miran “con preocupación lo que está ocurriendo en la zona cercana al Proyecto minero MARA (Minera Agua Rica – Alumbrera) en la provincia de Catamarca”, según una solicitada que sacaron, en la que denuncian que “una vez más, la política pretende tomar de rehén a una actividad productiva”.
Las multinacionales que tanto han hecho por nosotros lloran porque “volvieron ahora los acampes, piquetes, escraches y acciones violentas que pretenden poner freno a la actividad legal, controlada y legítima, que, hoy por hoy, posiciona a Catamarca entre las primeras provincias del país en generación de empleo privado”. Ah, sí, porque Catamarca es líder mundial en empleo privado, no se olviden de eso que nos dicen todos los días. Nadie explica los índices de pobreza e indigencia, pero las consultoras dice que estamos cada vez mejor.
Estas empresas que facturaron y se llevaron del país miles de millones de dólares, defienden ahora “los sistemas de control ambiental y de seguridad que Catamarca desarrolló en los últimos 25 años”.
No tienen cara: se creen que porque untan la mano de un par de medios para que no los critiquen todos los demás somos neandertales que no sabemos nada.
“Atacar una fuente de empleo es siempre un error. Hacerlo en un momento de crisis económica como el actual, es inaceptable”, dicen como si en 30 años hubieran solucionado la vida de un catamarqueño. Ellos que van arrasando con el patrimonio de cada lugar donde van, en complicidad con funcionarios de turno, para ser cada vez más multimillonarios mientras acá la gente depende de comedores populares para alimentarse.
Se quejan de que no hay detenidos por las protestas, y no sabemos quién fue detenido por la contaminación, el vaciamiento, por arruinar la vida de miles de catamarqeños, por apropiarse de ríos y caminos, por matar animales y plantas, por enfermar personas.
Las mineras, siempre escondidas, siempre comprando silencio, se quejan y sufren. Es fácil la solución: váyanse. Nadie necesita su aporte, se están enriqueciendo vaciando las entrañas de Catamarca, se llevan el oro y los demás minerales a cambio de migajas y espejitos de colores.
Vayan con sus solicitadas a los diarios de Canadá, Australia, Inglaterra, China y el Congo. Acá no los quiere nadie, salvo los pocos poderosos que se venden y nos venden porque no les importa entregar a todo un pueblo a cambio de una miserables ventajas personales.