La reforma laboral divide a los gobernadores y obliga a Milei a negociar para sumar votos en el Congreso

A dos años del inicio del gobierno, la relación de Javier Milei con los gobernadores dejó atrás la lógica de confrontación abierta del primer tramo y entró en una etapa más pragmática, de negociación condicionada por el ajuste fiscal, la necesidad de votos en el Congreso y un esquema de recursos cada vez más escaso.

El tercer año de gestión encuentra a las provincias reordenando posiciones frente a un eje central para la Casa Rosada: el paquete de reformas que se debatirá en el Congreso.

El inicio del mandato libertario estuvo marcado por el choque. El recorte de transferencias, la paralización de la obra pública y la eliminación de fondos compensadores tensaron el vínculo con las provincias y derivaron en el fracaso de la primera versión de la Ley Bases. Ese episodio dejó claro que el poder territorial de los gobernadores es decisivo.

En una segunda etapa, el Gobierno mostró un giro. Con el ajuste ya consolidado y sin mayorías propias, comenzó a reconstruir canales de negociación. Los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), la promesa de reactivación selectiva de obras y los acuerdos quirúrgicos sobre las deudas de las cajas previsionales se convirtieron en herramientas para coordinar apoyos legislativos, con el Presupuesto 2026 como primer paso en ese nuevo equilibrio.

El tercer año encuentra a los gobernadores reordenando posiciones frente a debates centrales, con la reforma laboral como primera prueba legislativa. El oficialismo buscará aprobarla en febrero y el resultado funcionará como termómetro de una relación que dejó de ser binaria y pasó a definirse voto a voto.

Aliados y dialoguistas con reclamos abiertos

Entre los mandatarios con mejor vínculo con la Casa Rosada aparecen Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Jorge Macri (CABA) y Claudio Poggi (San Luis). Sellaron acuerdos electorales con La Libertad Avanza, mantienen un diálogo fluido con el Ejecutivo y respaldan la reforma laboral, aunque reclaman fondos para infraestructura y mayor previsibilidad en los giros nacionales.

En la misma línea se ubican Marcelo Orrego (San Juan), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Hugo Passalacqua (Misiones), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Gustavo Sáenz (Salta), que —aunque mostraron algunas diferencias con el oficialismo— fueron clave para la sanción de leyes en 2025.

Los peronistas Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) ocupan una posición más ambigua, pero también aliada a Casa Rosada. Apoyaron el Presupuesto 2026 y se mostraron proclives a acompañar la reforma laboral, pero plantearon reparos sobre su impacto fiscal.

Según pudo saber TN, si bien consideran que la legislación laboral debe cambiar, advierten sobre “serios inconvenientes” en el proyecto del oficialismo, especialmente en algunos puntos que afectan a las economías con fuertes asimetrías regionales. El foco del conflicto está en el capítulo tributario. Los artículos 190 y 191 reducen alícuotas del impuesto a las sociedades y del Impuesto a las Ganancias, ambos coparticipables.

No son los únicos: gobernadores de distintos signos advierten que la merma en la recaudación podría ser significativa y plantean que, si avanza, sea Nación quien absorba el costo durante 2026.

En ese esquema se inscriben las recorridas del ministro del Interior, Diego Santilli, por provincias consideradas clave. En sus visitas recoge buena voluntad para apoyar la reforma, pero también reclamos por fondos que no llegan, obras paralizadas y deudas previsionales que siguen sin resolverse.

Provincias Unidas y la estrategia de la imparcialidad

El espacio de Provincias Unidas concentra a gobernadores que combinan colaboración legislativa con un discurso crítico hacia MileiMartín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe) son centrales para cualquier votación ajustada, aunque mantienen diferencias con el Ejecutivo.

Ambos consideran que se necesita una modernización, especialmente para que las pymes puedan sostener, crear y blanquear empleos, pero plantean que se debe dar el debate punto por punto, sin acelerar el tratamiento legislativo. “No tenemos apuro ni nos mueve el interés en un ATN”, aseguran.

Posición similar tienen los otros tres gobernadores que integran el espacio de Provincias Unidas: Ignacio “Nacho” Torres (Chubut); Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz). Al igual que Rolando Figueroa, (Neuquén), que también se mueve en esa zona intermedia.

Acompañan al Gobierno en general, pero plantean rechazos puntuales cuando consideran que se alteraban acuerdos previos, como ocurrió con el Capítulo XI del Presupuesto 2026 incorporado a último momento por el oficialismo. Incluía la derogación de la Ley de Discapacidad y del Financiamiento Universitario, leyes que habían sido promovidas por ese espacio.

Ese episodio dejó una señal clara. El Ejecutivo logró aprobar la ley en general, pero sufrió una derrota política al intentar avanzar sobre temas sensibles sin consenso previo. Diputados sobre los que tienen injerencia rechazaron ese apartado, aun cuando habían facilitado el avance del proyecto en otros tramos.