La mora también golpea a las empresas: crecen los atrasos en créditos y preocupa el impacto en pymes

La morosidad dejó de ser un problema exclusivo de los hogares y comenzó a mostrar señales de avance también en el sector empresario. En la Argentina, una de cada ocho empresas con financiamiento bancario ya presenta atrasos en el pago de sus créditos, un dato que volvió a encender alertas sobre el estado de la actividad y la presión financiera que atraviesan especialmente las firmas más pequeñas. Según un informe del Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia, en enero de 2026 el 12,5% de las compañías que tomaron préstamos se encontraba en situación irregular, lo que marca un deterioro respecto de los meses previos.

El trabajo advierte que, aunque la mora empresaria todavía se mantiene por debajo de la registrada en los créditos a las familias, la tendencia comenzó a agravarse. De acuerdo con ese relevamiento, la irregularidad de la cartera de préstamos del sistema bancario pasó de 1,5% a fines de 2024 a 5,5% al cierre de 2025, mientras que en el segmento de empresas la mora subió desde 0,7% a fines de 2024 hasta 2,5% en diciembre de 2025, con una estimación de 2,6% para enero de 2026.

Uno de los datos que más preocupa es que el fenómeno golpea con más fuerza a las pymes y a los créditos de menor monto. El informe señala que en el universo de préstamos más chicos —de hasta $45 millones— la irregularidad llegó al 10% en el 75% de esos créditos, lo que refleja un mayor estrés financiero en las empresas con menor espalda. En otras publicaciones basadas en el mismo relevamiento se indicó además que más de 35.000 compañías ya registran demoras en sus pagos, y que entre las firmas con préstamos menores a $50 millones, el porcentaje de atrasos trepa al 13,6%.

En paralelo, distintos analistas vienen advirtiendo que el aumento de la mora empresaria no puede leerse aislado del resto del escenario económico. El deterioro del consumo, las tasas elevadas, la desaceleración del crédito y los atrasos crecientes en la cadena de pagos aparecen como factores que presionan sobre comercios, industrias y pymes. En ese contexto, informes recientes ya venían señalando que la mora de los hogares se mantiene en niveles históricamente altos y que la tensión financiera empieza a trasladarse con más fuerza al sector productivo.

La preocupación también crece por el posible impacto que este escenario puede tener en la actividad y en el empleo. Algunas consultoras privadas remarcaron en los últimos días que el empeoramiento del perfil crediticio ya alcanza a una porción relevante del entramado empresario. Un relevamiento difundido por BAE Negocios indicó que el 15% de las empresas argentinas empeoró su perfil crediticio en el último año, con una situación especialmente sensible entre grandes deudores y compañías expuestas a una cadena de pagos cada vez más frágil.

Mientras el sistema financiero sigue monitoreando la evolución del crédito, el foco ahora está puesto en si este incremento de la morosidad se mantiene durante los próximos meses o si logra estabilizarse con una eventual mejora en la actividad. Por ahora, el dato ya encendió una señal de alarma: el problema de los impagos ya no se concentra solo en las familias, sino que también se expande entre las empresas, con las pymes como las más expuestas.