La confianza en el Gobierno de Milei volvió a caer en marzo y acumula tres meses consecutivos en baja

La confianza social en el Gobierno de Javier Milei volvió a deteriorarse en marzo y encendió una nueva señal de alerta para la Casa Rosada. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado mensualmente por la Universidad Torcuato Di Tella, registró una baja del 3,5% respecto de febrero y se ubicó en 2,30 puntos en una escala de 0 a 5, consolidando así tres meses consecutivos de caída en lo que va de 2026.

El dato fue difundido este lunes y muestra que el oficialismo atraviesa un trimestre de desgaste en la percepción pública, luego de haber iniciado el año con niveles más altos. Según el relevamiento, marzo no solo confirmó la tendencia descendente que ya se había observado en enero y febrero, sino que además dejó el índice en su valor más bajo del año, con una merma acumulada que empieza a reflejar un cambio en el clima social frente a la gestión libertaria.

De acuerdo con la información publicada por distintos medios nacionales, la medición de marzo se realizó sobre una muestra nacional relevada por Poliarquía Consultores para la Escuela de Gobierno de la Di Tella, el mismo esquema metodológico que se utiliza desde 2001 para construir el indicador. El ICG mide la evaluación ciudadana sobre el desempeño del Gobierno nacional y suele ser tomado como una referencia sensible del humor social y político.

El informe también expuso que la baja no fue aislada, sino que se inscribe dentro de una secuencia negativa que se arrastra desde comienzos de año. En febrero, el índice ya había retrocedido 0,6% frente a enero, mientras que en enero también se había registrado un descenso respecto del cierre de 2025. Con el nuevo dato de marzo, el Gobierno de Milei completa así tres meses seguidos de deterioro en uno de los indicadores más observados de la opinión pública.

En la comparación interanual, además, la situación tampoco fue favorable. Distintas publicaciones remarcaron que el índice de marzo quedó por debajo del registro del mismo mes de 2025, una señal de que el respaldo al Ejecutivo no solo se debilitó en el corto plazo, sino que también muestra una pérdida frente al nivel de confianza que exhibía un año atrás. Aunque Milei sigue manteniendo una base de apoyo considerable, el dato refuerza la idea de que la “luna de miel” política se fue desgastando.

El retroceso de la confianza en la gestión nacional aparece, además, en un contexto de deterioro de otras variables de percepción social. En los últimos días, otro estudio de la propia Di Tella había mostrado que la confianza del consumidor cayó 5,3% en marzo, alcanzando su peor nivel desde las elecciones legislativas de octubre, con una fuerte preocupación por la situación económica personal, el empleo y los salarios. Esa coincidencia entre indicadores sugiere que el desgaste no es exclusivamente político, sino también económico.

En paralelo, otras mediciones privadas también empezaron a reflejar un cuadro menos favorable para el oficialismo. Un informe de la Universidad de San Andrés, citado por medios económicos, mostró en marzo una caída en los niveles de aprobación presidencial y un aumento en las expectativas negativas sobre la situación del país, especialmente en torno al empleo y al poder adquisitivo. La lectura que hacen distintos analistas es que, más allá de los avances del Gobierno en materia fiscal o legislativa, el humor social empieza a resentirse por el impacto cotidiano del ajuste.

Pese a la baja, el dato no implica todavía un colapso en la confianza hacia la administración libertaria, pero sí marca un cambio de tendencia que la Casa Rosada no puede ignorar. El ICG sigue por encima de los pisos históricos registrados por otras gestiones en distintos momentos críticos, aunque el retroceso sostenido de los últimos meses sugiere que el Gobierno enfrenta un escenario más exigente en términos de legitimidad social, especialmente si no logra mostrar mejoras concretas en los ingresos, el consumo y la estabilidad cotidiana.