La discusión por el régimen de Zona Fría volvió a encender alarmas en distintas regiones del país luego de que la Cámara de Diputados aprobara un proyecto que modifica el sistema de subsidios al gas natural. La iniciativa, impulsada por el Gobierno nacional, plantea reducir el alcance del beneficio y focalizar la asistencia únicamente en hogares vulnerables y zonas consideradas de clima extremo.
La medida todavía debe ser tratada en el Senado, pero ya genera preocupación entre usuarios, gobernadores, comerciantes y entidades empresarias por el posible incremento en las boletas de gas durante los meses de mayor consumo.
El régimen de Zona Fría fue creado en 2002 para compensar el mayor gasto energético de las regiones con bajas temperaturas. En 2021, mediante la Ley 27.637, el sistema se amplió y pasó de alcanzar a unas 950 mil familias a beneficiar a cerca de 4 millones de hogares en distintas provincias del país.
Con la reforma aprobada en Diputados, el subsidio dejaría de aplicarse sobre el total de la factura y pasaría a cubrir solamente el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), excluyendo componentes como distribución y transporte. Según especialistas del sector energético, esto implicaría aumentos incluso para quienes continúen dentro del régimen.
El impacto más fuerte recaería sobre los usuarios incorporados tras la ampliación de 2021, especialmente en sectores de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y San Luis, donde muchos hogares podrían perder descuentos de entre el 30% y el 50% en sus tarifas. Algunos estudios privados estiman que en determinadas ciudades las facturas podrían llegar a duplicarse.
En regiones patagónicas y del sur del país también surgieron cuestionamientos. Cámaras empresarias y federaciones económicas advirtieron que los cambios podrían deteriorar aún más el poder adquisitivo de las familias y afectar la actividad comercial y productiva.
Desde el oficialismo sostienen que la modificación busca reducir el gasto público y corregir distorsiones generadas por la ampliación del esquema. De acuerdo con estimaciones citadas por distintos medios especializados, el sistema actual requiere aportes millonarios del Tesoro para sostenerse, ya que el fondo financiado mediante recargos en las facturas no alcanza para cubrir todos los subsidios.
Mientras el proyecto espera definición en el Senado, crece la incertidumbre en provincias alcanzadas por el beneficio. La preocupación se profundiza por la llegada del invierno, una etapa en la que el consumo de gas se incrementa considerablemente y cualquier suba tarifaria tiene un efecto directo sobre la economía de los hogares.





