La 52ª Peregrinación Juvenil a Luján tuvo este domingo su momento central con la misa frente a la Basílica, donde miles de fieles se reunieron después de recorrer cerca de 60 kilómetros desde Liniers. La celebración estuvo encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien centró su homilía en la necesidad de terminar con la intolerancia y los discursos de odio.
Durante su mensaje, García Cuerva afirmó: “Las heridas de la intolerancia supuran y se está infectando el alma del pueblo”. También cuestionó la descalificación y la violencia verbal, y pidió recuperar los vínculos y el diálogo frente a las divisiones que atraviesan a la sociedad.
El arzobispo destacó además el carácter de encuentro de la peregrinación y sostuvo: “En la peregrinación no hay grietas ideológicas ni exclusiones, no hay lugar para los discursos de odio”.
En otro tramo de la homilía, García Cuerva señaló que “Nuestra Patria tiene muchos abrazos pendientes” y habló de la necesidad de construir “abrazos de perdón” frente a los insultos y la descalificación, y “abrazos solidarios” ante la indiferencia.
Finalmente, remarcó el sentido de caminar juntos y afirmó: “Cuando caminamos juntos, no les damos lugar a los discursos de odio”.





