Una investigación basada en planillas bancarias completas obtenidas por la Justicia de Estados Unidos reconstruye cómo se administraron los fondos generados por la Selección argentina de fútbol a través de contratos comerciales, sponsorizaciones y derechos de partidos amistosos. La documentación forma parte de una causa judicial abierta en Miami tras una denuncia que destapó operaciones millonarias fuera de los registros oficiales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Según los documentos, entre 2023 y 2024 el volumen de dinero que circuló por este circuito alcanzó su mayor regularidad y sofisticación, concentrando ingresos que, en principio, suman al menos 260 millones de dólares. La mayoría de estos fondos nunca ingresaron directamente a cuentas de la AFA, sino que fueron dirigidos a una empresa privada con sede en Florida, Estados Unidos, llamada TourProdEnter LLC, controlada por Javier Faroni y Erica Gillette.
El acuerdo entre la AFA y esa firma establecía que TourProdEnter actuara como agente comercial internacional con exclusividad para gestionar contratos del organismo, lo que en los papeles incluía una comisión del 30 % sobre los ingresos y un 10 % adicional por logística. Sin embargo, los registros muestran que los pagos recibidos en el extranjero se cobraban directamente en cuentas de la empresa y eran derivados sin pasar por el circuito institucional de la AFA.
Una vez que los dólares llegaban a las cuentas de TourProdEnter —en bancos como Bank of America, Synovus Bank, Citibank y JPMorgan— parte de esos recursos se utilizaba de maneras que no tienen una relación explícita con el fútbol. Entre los movimientos registrados figuran transferencias a una firma financiera en Uruguay por 109 millones de dólares, así como pagos a sociedades y terceros bajo conceptos genéricos, y se investigan destinos incluso relacionados con la posible compra de un club europeo.
Los registros también muestran que fondos provenientes de la Selección argentina llegaron a cuentas de personas vinculadas al entorno personal de dirigentes del fútbol. Por ejemplo, el hijo de una persona identificada en los documentos como “guía espiritual” del expresidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, recibió transferencias por 340 mil dólares desde cuentas vinculadas a TourProdEnter bajo descripciones que no detallan una contraprestación contractual clara.
El uso de estos fondos y la forma en que se movieron fuera de los balances oficiales de la AFA ha generado dudas sobre la trazabilidad y el control de dinero significativo generado por el deporte más popular del país. Según los registros, al administrarse en el exterior, esos recursos quedaron fuera del alcance de los controles locales, lo que explica por qué no aparecen con claridad en la contabilidad pública de la entidad.





