En Davos, Trump desafió a Europa y reclamó negociar la compra de Groenlandia

En un discurso que volvió a tensar el vínculo entre Estados Unidos y Europa, el presidente estadounidense Donald Trump exigió este miércoles en el Foro Económico Mundial de Davos la apertura de “negociaciones inmediatas” para avanzar en la adquisición de Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca y aliado clave de la OTAN. No obstante, aclaró que no recurrirá al uso de la fuerza para concretar su objetivo.

“Solo Estados Unidos puede proteger esta gigantesca tierra, este enorme pedazo de hielo, desarrollarlo y mejorarlo”, sostuvo Trump ante la élite política y económica mundial reunida en Suiza. En ese marco, insistió en la necesidad de retomar el debate sobre la compra de la isla del Ártico, pese a la negativa reiterada de Dinamarca, que sostiene que Groenlandia no está en venta.

El mandatario buscó bajar el tono de las especulaciones sobre una posible anexión forzada y prometió que su país “no usará la fuerza” para avanzar sobre el territorio, aunque dejó en claro su interés estratégico en la región.

Durante su intervención, Trump también se refirió a Venezuela y elogió la estrategia de sus dirigentes en las negociaciones con Washington tras la captura de Nicolás Maduro, a quien acusó de narcotráfico y anticipó que será juzgado en Nueva York. “Han sido muy, muy listos”, afirmó, y pronosticó que el país caribeño obtendrá en los próximos seis meses más ingresos petroleros que en las últimas dos décadas.

Las declaraciones del presidente estadounidense provocaron una rápida reacción en Europa. Los líderes del bloque reunidos en Davos cerraron filas frente a lo que califican como una postura agresiva de Washington. El presidente francés, Emmanuel Macron, prometió “plantar cara a los matones”, mientras que la Unión Europea anticipó una respuesta “firme”.

En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que el continente debe abandonar su “tradicional prudencia” en un escenario global cada vez más marcado por “la fuerza bruta”.

Con un tono más moderado, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, recomendó apelar a una “diplomacia ponderada” como la única vía para gestionar las tensiones en torno al futuro de Groenlandia.

En paralelo, desde el sector privado también surgieron advertencias. Un ejecutivo de Meta consideró que sería “autodestructivo” que la Unión Europea avance contra las empresas tecnológicas estadounidenses, en respuesta a la amenaza de Washington de aplicar aranceles a los países que se opongan a una eventual anexión de Groenlandia.