La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner seguirá internada en el Sanatorio Otamendi de Ciudad de Buenos Aires debido a una complicación tras la cirugía de emergencia a la que fue sometida días atrás por una apendicitis aguda con peritonitis localizada.
Según el parte médico difundido por el equipo clínico que la asiste, Fernández de Kirchner presenta un íleo posoperatorio, una forma de parálisis transitoria del intestino que impide el reinicio normal del tránsito digestivo y retrasa su recuperación.
Este cuadro, que puede surgir como respuesta al estrés quirúrgico y a la inflamación propia de la peritonitis, obliga a prolongar su internación mientras se espera la recuperación de la función intestinal.
Por el momento, la dirigente de 72 años no tolera alimentos sólidos y permanece con dieta estrictamente líquida, además de recibir tratamiento antibiótico endovenoso y drenaje peritoneal, según el informe firmado por la directora del sanatorio, Marisa Lanfranconi.
El parte subraya que no se ha podido avanzar hacia la ingestión normal de alimentos, motivo por el cual se decidió mantener la hospitalización para monitorear de cerca su evolución clínica y prevenir posibles complicaciones.
La intervención quirúrgica fue realizada de urgencia luego de que la exmandataria presentara intensos dolores abdominales en su domicilio de Constitución, donde se encuentra en arresto domiciliario en el marco de una condena por corrupción. La cirugía fue calificada como exitosa, pero el íleo ha demorado su recuperación.
Hasta el momento no se ha establecido una fecha estimada para su alta médica; su salida del hospital dependerá de que el intestino recupere gradualmente su movilidad y pueda tolerar nuevamente la ingesta de alimentos sólidos sin riesgos para su salud.





