Buenas noticias, malas noticias

El escenario económico nacional se muestra marcadamente ambivalente para los intereses de Catamarca.
Por un lado, los mercados dan al Gobierno algunas señales que generan optimismo para sus proyecciones. Pero al mismo tiempo, enormes alertas se encienden en torno a sectores de su entramado productivo. Aunque sus proyectos extractivistas reciben viento de cola, las aspiraciones de desarrollar el músculo industrial de la Provincia choca contra una macroeconomía dañina.

Por el lado promisorio, el sector minero no deja de darle al Gobierno buenas noticias. Desde hace unos meses una racha de eventos construye las bases de lo que parece ser un futuro de mediano y largo plazo de intensa actividad, con sus enormes implicancias económicas para la Provincia. Planificación empresarial, decisiones políticas y cuestiones coyunturales del mercado se combinaron para impulsar un resurgimiento de la minería como actividad económica preponderante en Catamarca.

Los proyectos litíferos avanzan en sus etapas, con varios de ellos ya produciendo, otros muy cerca de empezar y un tercer grupo en estadios incipientes, proyectando un horizonte de producción de varias décadas. Mientras, el mercado le da buenas noticias con el incremento de la demanda y el repunte en los precios internacionales, luego de un par de años de caída.

Algo parecido sucede con la minería metalífera, que vive una sorpresiva reactivación temprana con el anuncio de la reapertura de Alumbrera. Otra vez, los mercados le sonrieron a Catamarca con el incremento del precio del cobre y la evolución de los métodos de extracción, haciendo económicamente factible lo que hace unos años no lo era. Mientras, el proyecto integrado MARA avanza, planteado en este nuevo escenario como una continuidad productiva.

En todo esto, las decisiones políticas tuvieron un papel, no excluyente pero sí decisivo. Por ejemplo, el régimen de incentivo a grandes inversiones y la quita de retenciones a la minería definidas por Nación plantearon un escenario económico favorable para el desarrollo de nuevos proyectos y la reactivación de otros.

A este compendio de buenas noticias, hay que sumarle el fin de la gestión del traspaso de YMAD a la Provincia y el reciente fallo de la Corte Suprema declarando la inconstitucionalidad de las ordenanzas antimineras en departamentos del Este, que durante unos 10 años pendieron como una espada de damocles, con peligro potencial sobre la actividad.

Pero así como el mercado y la política dan, también quitan. Hoy, el sector industrial cruje ante las asfixiantes condiciones generadas por Nación y  golpean con particular agresividad a los rubros con más presencia en Catamarca; el textil y el calzado.

Según información de la Cámara de la Industria del Calzado, en el país cerraron más de 100 fábricas del sector y se perdieron alrededor de 10.000 puestos de trabajo. Y en la confección el panorama no es más alentador: la caída del consumo y la apertura de las importaciones tanto para el retail como al comprador final están devastando el sector.

Esto, aún cuando las condiciones de producción nacional son competitivas pero ignoradas por las multinacionales que apuntan a los mega conglomerados textiles asiáticos para su manufactura.

Por ejemplo, Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), respondió a las críticas sobre el costo de los productos textiles nacionales y lo ejemplificó con el caso de la camiseta de la Selección Argentina. Según el empresario, la camiseta “Made in Thailand”, que cuesta $ 262.999 en la Argentina, tendría un valor similar o menor si se fabricara en el pais. Dicho sea de paso, en Catamarca está radicada una empresa que históricamente hizo fasón para la marca de las tres tiras.

Si bien estos rubros son algunos de los más afectados, quién está sufriendo es la industria manufacturera en general. Y sus consecuencias más palpables son la caída de la producción, el cierre de fábricas y la pérdida de puestos de trabajo.

Durante 4 años, el gobierno provincial puso todos sus recursos económicos y de gestión para impulsar la radicación de nuevas industrias y la creación de empleo privado, pero hoy ve como el sector tambalea seriamente.

En definitiva, se trata de las históricas tensiones entre los modelos económicos productivos de exportación primaria versus la industrialización. Mientras la manufactura genera valor agregado, crea sectores secundarios y terciarios e impulsa el desarrollo, el modelo extractivista se limita a la exportación directa de recursos.

Para Catamarca, el futuro económico productivo parece tener pronósticos dispares; se fortalece la minería, se debilita la industria. Pero si la prédica recurrente de los gobiernos es el desarrollo del sector industrial y el aprovechamiento de la explotación de los recursos naturales sumando procesos de valor agregado para desarrollar su economía, el saldo es negativo.