Después de varios días de negociaciones y versiones cruzadas, quedó confirmado: Boca no tendrá hinchas visitantes en su debut por la Copa Libertadores ante Universidad Católica de Chile. El partido, previsto para el martes 7 de abril en el Claro Arena de Santiago, se jugará únicamente con público local.
La posibilidad de contar con simpatizantes del Xeneize estuvo sobre la mesa hasta último momento. Incluso se discutió la chance de asignarle unas 2.000 entradas, el mínimo que suele exigir la Conmebol. Sin embargo, las gestiones no prosperaron y la idea terminó descartada.
Detrás de la decisión hubo dos factores clave. Por un lado, el encuentro fue catalogado como de alto riesgo, en parte por antecedentes recientes de incidentes en el fútbol chileno. En ese contexto, la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín pidió expresamente que no se habilite público visitante.
Por otro, también hubo diferencias por el cupo de entradas. Universidad Católica había planteado un número considerablemente menor al que pretendía Boca, lo que terminó de trabar cualquier acuerdo.
Finalmente, las autoridades chilenas ordenaron que el partido se dispute sin hinchas visitantes, una medida que el club local comunicó oficialmente y que ya fue informada a la Conmebol.
La decisión no es menor: al no otorgar entradas para la parcialidad visitante, Universidad Católica podría enfrentar una sanción económica por parte del organismo sudamericano, con multas que no bajarían de los 20 mil dólares.
Ahora, la incógnita pasa al partido de vuelta en la Bombonera. Boca deberá definir si replica la medida y no entrega entradas al equipo chileno o si respeta el cupo habitual para visitantes.
En lo deportivo, el equipo de la Ribera buscará arrancar con el pie derecho en el Grupo D, en una Libertadores que lo tendrá como uno de los protagonistas





