Argentina participará de la misión lunar Artemis II con un microsatélite propio

El Gobierno nacional confirmó que Argentina formará parte de la misión Artemis II de la NASA, el programa con el que Estados Unidos retomará los vuelos tripulados a la Luna tras más de medio siglo. La participación nacional se concretará a través del despliegue del microsatélite Atenea, desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto a la empresa VENG S.A.

El anuncio fue realizado mediante un comunicado difundido por la Oficina del Presidente, en el que se destacó la relevancia estratégica de la inclusión argentina en una de las misiones espaciales más importantes de la actualidad.

Según se informó, Atenea fue desarrollado con la participación del Instituto Argentino de Radioastronomía, la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de San Martín y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires.

El lanzamiento de Artemis II está previsto para el viernes 6 de febrero y marcará la primera misión tripulada rumbo a la Luna en más de 50 años. En esta etapa, los astronautas no descenderán a la superficie lunar, sino que realizarán un sobrevuelo por detrás del satélite natural, alcanzando una distancia aproximada de 72.000 kilómetros de la Tierra.

De acuerdo con el comunicado oficial, el microsatélite argentino permitirá validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales, aportando información clave a la NASA. Entre sus funciones, Atenea medirá radiación en órbitas profundas, evaluará componentes para uso espacial, recopilará datos GPS en órbitas de transferencia geoestacionaria y validará enlaces de comunicación de largo alcance.

El Gobierno destacó además que la selección del microsatélite argentino demuestra el alto nivel de las capacidades técnicas y operativas del país, al tratarse de una misión que exige los estándares más elevados de calidad y confiabilidad en materia espacial.

Finalmente, el Ejecutivo señaló que el desarrollo tecnológico y la investigación en áreas estratégicas constituyen una prioridad de la inversión en ciencia, en el marco de una política de eficiencia del gasto público.