Argentina enfrenta una caída de la natalidad y una “ventana demográfica” que podría ser una oportunidad económica

La tasa de natalidad en Argentina se redujo significativamente en la última década, reflejando una tendencia global pero con características propias del país. Según especialistas en demografía y economía social, este fenómeno implica un crecimiento más lento de la población y un relativo aumento de la proporción de adultos mayores, lo que plantea desafíos para los sistemas de salud, previsional y de cuidados.

El investigador principal de Protección Social de CIPPEC, Rafael Rofman, explicó que aunque la caída de la natalidad ha sido pronunciada, no es probable revertirla drásticamente solo con políticas públicas, ya que está influenciada por múltiples factores sociales y culturales que también han ampliado las oportunidades de educación y participación laboral de las mujeres.

A pesar de este escenario, expertos coinciden en que Argentina cuenta con un período de aproximadamente 15 años, hasta cerca de 2040, para aprovechar una “ventana demográfica” que le permitiría adaptar sus estructuras sociales y productivas antes de que la población envejecida constituya una mayoría mayoritaria. Este lapso puede ser clave para impulsar reformas en educación, mercado laboral y salud, orientadas a mejorar la productividad y la calidad de vida de la población.

En educación, por ejemplo, la disminución de la matrícula estudiantil podría facilitar una mejor distribución de recursos y una atención más personalizada por alumno, lo que podría traducirse en mayores niveles de aprendizaje y preparación laboral.

En el ámbito laboral, especialistas subrayan que una menor proporción de jóvenes no necesariamente implica menos productividad, ya que una generación más reducida podría estar mejor formada y conectada con las demandas modernas del mercado, incluyendo tecnologías avanzadas y nuevas formas de trabajo.

Sin embargo, también se advierte que el envejecimiento poblacional implica mayores gastos en salud, cuidados de larga duración y sistemas de pensiones, por lo que la política pública deberá enfocarse igualmente en fortalecer redes de cuidado e instrumentos de protección social para una población que vive más años.