Agostina Páez, la abogada argentina que permanecía retenida en Brasil desde enero acusada de injuria racial, recibió este martes un alivio judicial clave: no será enviada a prisión y podrá regresar a la Argentina mientras continúa el proceso en su contra en Río de Janeiro. La novedad fue confirmada por su defensora, Carla Junqueira, luego de la audiencia realizada este martes, en la que tanto la Fiscalía como la querella no objetaron que la acusada continúe el expediente fuera del país vecino.
Según explicó la defensa, el único punto pendiente para concretar el regreso es la definición formal del juez sobre la caución pecuniaria, es decir, la fianza que deberá abonar para poder abandonar Brasil. “Es una cuestión de días”, señaló Junqueira tras salir de la audiencia, en una causa que hasta ahora mantenía a la joven bajo fuertes restricciones judiciales y con temor a una eventual condena de cumplimiento efectivo.
Páez está acusada por tres denuncias por discriminación vinculadas a un episodio ocurrido el 14 de enero en un bar de Río de Janeiro, donde, según la acusación, habría realizado comentarios y gestos racistas contra empleados del lugar durante unas vacaciones con amigas. Parte de esa secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad y el material se viralizó en redes sociales, lo que aceleró la intervención de la Justicia brasileña.
El caso tomó fuerte repercusión porque, en el tramo previo a la audiencia, la defensa había advertido que la abogada podía enfrentar una pena severa. De acuerdo con lo informado en los últimos días, el delito de injuria racial en Brasil prevé penas de hasta cinco años por cada hecho, y como sobre Páez pesan tres acusaciones, la querella llegó a plantear un escenario de hasta 15 años de prisión en caso de una condena con el máximo previsto.
Hasta hace pocas semanas, el panorama judicial había sido mucho más adverso para la santiagueña. A comienzos de marzo, el Ministerio Público de Río de Janeiro había rechazado su pedido para volver a la Argentina al sostener que autorizar la salida podía debilitar el control judicial y complicar una eventual ejecución de pena, en línea con la política de “tolerancia cero” que rige en Brasil frente a delitos de racismo y discriminación.
La resolución conocida este martes no implica el cierre de la causa ni una absolución, sino un cambio importante en las condiciones procesales de la acusada. El expediente sigue abierto y ahora quedará a la espera de la definición escrita del magistrado sobre la fianza y sobre los pasos siguientes del proceso, mientras la defensa busca que Páez pueda continuar la causa desde la Argentina sin quedar detenida en territorio brasileño.





