A medio siglo del golpe de Estado de 1976, la búsqueda de verdad y justicia en la Argentina continúa atravesada por una deuda dolorosa: cientos de personas desaparecidas durante la última dictadura aún no pudieron ser identificadas. En ese proceso, el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) sigue siendo central. Desde 1984, el organismo viene desarrollando investigaciones, excavaciones y análisis científicos para hallar restos humanos de víctimas de desaparición forzada, reconstruir sus identidades y dar una respuesta a sus familias.
El EAAF, una institución científica no gubernamental y sin fines de lucro, trabaja desde hace más de 40 años en cementerios, ex centros clandestinos de detención, morgues y distintos puntos señalados como posibles sitios de enterramiento clandestino. Su labor combina antropología forense, arqueología, medicina, geología y análisis genéticos para establecer si los restos hallados corresponden a personas desaparecidas durante el terrorismo de Estado. Además, en muchos casos actúa como perito en causas judiciales por delitos de lesa humanidad.
De acuerdo con los datos difundidos en el marco de los 50 años del golpe, el equipo logró recuperar hasta el momento restos de 1.664 personas desaparecidas. De ese total, 860 ya fueron identificadas, mientras que 804 continúan sin nombre. La cifra refleja el alcance del trabajo realizado, pero también la magnitud de lo que todavía falta: cientos de familias siguen esperando una respuesta sobre el destino final de sus seres queridos.
Uno de los casos más emblemáticos es el del Cementerio de Avellaneda, donde el EAAF llevó adelante uno de los hallazgos más importantes desde el regreso de la democracia. En el sector 134 de ese predio se encontraron 245 personas que podrían haber sido víctimas de desaparición forzada. Hasta ahora, 119 fueron identificadas, mientras que 126 siguen sin poder ser individualizadas. El caso se transformó en un símbolo de la persistencia de la búsqueda y del valor de la ciencia aplicada a los derechos humanos.
En las últimas semanas, además, el EAAF volvió a mostrar avances concretos. A comienzos de marzo de 2026, se confirmó la identificación de 12 personas desaparecidas cuyos restos habían sido hallados en el predio de La Ochoa, vinculado al ex centro clandestino La Perla, en Córdoba. Ese hallazgo fue presentado como un nuevo paso en la reconstrucción de la memoria histórica y volvió a poner en primer plano que, incluso cinco décadas después del golpe, todavía es posible restituir identidades.
En ese marco, el organismo insiste en una herramienta fundamental para avanzar con las identificaciones: las muestras de sangre de familiares. El EAAF recordó que quienes tengan familiares víctimas de desaparición forzada entre 1974 y 1983 pueden aportar material genético para cruzarlo con los restos recuperados. El objetivo es ampliar la base de datos y acelerar el proceso de identificación de cuerpos que permanecen bajo análisis desde hace años. Para eso, el equipo mantiene habilitado el contacto a través del 0800-345-3236 y el correo iniciativa@eaaf.org.





