River le ganó 2-0 a Racing en un clásico marcado por la expulsión de Rojo

Había fiesta en la previa en el Cilindro de Avellaneda. Racing se vestía de gala. Por el estreno de la nueva camiseta, con la marca de la pipa. Y por recibir a un ilustre rival, River. El estadio se llenó para ver una nueva versión del clásico más antiguo del fútbol argentino. Y la expectativa de los hinchas de la Academia creció cuando escuchó a Guillermo Francella, que le puso voz al relato del video de la presentación de la casaca. Se apagaron y se prendieron las luces, y se encendieron las bengalas como preludio a un partido al que le faltó fútbol pero le sobraron emociones, discusiones y polémicas. Y el que terminó festejando no fue el local, que se fue apagado. El que sonrió fue River, que ganó (2-0) su quinto partido consecutivo en el Torneo Apertura y se clasificó a los Playoffs por el título.

El equipo de Gustavo Costas se pasó de buen anfitrión. Tanto, que le regaló el partido a River. Es que tuvo la chance de golpear primero pero falló Santiago Solari. Y después, Marcos Rojo, cometió un horror defensivo que Facundo Colidio aprovechó.

Como viene sucediendo en los últimos Racing-River, la tensión estuvo latente en el ambiente. Es que a la clásica rivalidad de siempre se le sumaron episodios cruzados anteriormente que todavía sobrevuelan cada vez que se ven las caras. Estallaron los silbidos contra Marcos Acuña y Maxi Salas, aunque se recordó con aplausos a Juanfer Quintero, a Aníbal Moreno, y al Chacho Coudet, a quien le dieron una plaqueta por su paso como DT de Racing, campeón en 2019.

Racing arrancó mejor el partido que River. Bien parado, con una presión asfixiante y mucha intensidad, antes de los cinco minutos tuvo la gran chance de empezar ganando el encuentro. Moreno entregó mal una pelota y Solari se fue mano a mano pero Beltrán, magnífico, se quedó con la pelota.

No podía salir River del fondo en esos minutos iniciales, en los que había dudas defensivas, sobre todo en el debutante Tobías Ramírez, que fue amonestado rápidamente, aunque después se acomodó.

No resolvió bien Racing lo que generó en la mitad de la cancha, sobre todo a partir de la desfachatez de Baltasar Rodríguez. No estuvo fino Maravilla Martínez, que venía de quedar en el ojo de la tormenta después de picar -y errar- el penal con Independiente. Tuvo un par de acciones y una de ellas inmejorable, después de ganarle a Pezzella tras un largo pelotazo. La tocó por arriba de Beltrán pero se le fue alta, como la semana pasada en el Libertadores de América.

Para ese entonces, River ya ganaba. Por ser más efectivo. Cuando tuvo su gran chance, facturó. Iban 33 minutos del primer tiempo y todo partió desde una recuperación de Acuña en el área propia, en una jugada en la que pidieron penal en las tribunas pero no lo hubo y la culminó Colidio, que se fue solo tras un horror de Rojo, que se tiró a los pies para barrer y le erró a la pelota como un principiante.

No conforme con esa falla garrafal, el ex Boca hizo más méritos para convertirse en el peor jugador de la cancha. Cuando Racing acechaba en la segunda parte, le facilitó las cosas a River nuevamente al hacerse expulsar por pegarle un puñetazo a Martínez Quarta.

River ya se sentía más seguro. Apoyado en la solidez de Martínez Quarta y en las manos de Beltrán, el equipo de Coudet, a pesar de no jugar un buen partido en líneas generales, pudo liquidar antes la historia. Incluso, antes de que finalizara la primera parte cuando Colidio definió alto tras una gran jugada entre el ex Tigre, Subiabre y Driussi.

Y ya en la segunda parte el propio Colidio estuvo atento para irse mano a mano otra vez pero Di Cesare lo bajó. Finalmente, resolvió el encuentro en tiempo de descuento Driussi con una gran definición después de que Meza presionara y forzara el error de García Basso.

Otra vez Racing sucumbió en un clásico y recibió un nuevo duro golpe. Gustavo Costas se fue preocupado porque Racing volvió a fallar en los momentos claves.

En cambio, tiene que estar conforme Coudet ya que recuperó a la dupla de ataque, que no para de hacer goles. Así, River, desde la llegada del Chacho acumula cinco victorias y un empate. Y aunque aún tenga que mejorar en varios aspectos del juego, su equipo llega dulce al Superclásico del domingo en el Monumental. No es poco, claro.