La inflación de marzo se encamina a superar el 3% por las subas en educación, indumentaria y tarifas

La inflación de marzo vuelve a encender luces de alerta para el Gobierno nacional. De acuerdo con los primeros relevamientos de consultoras privadas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del tercer mes del año se encamina a ubicarse por encima del 2,9% que había marcado tanto en enero como en febrero, e incluso podría superar el 3%, impulsado principalmente por las fuertes subas en educación, indumentaria, tarifas y combustibles.

El dato, que todavía no es oficial y recién será confirmado por el INDEC en abril, comenzó a ser seguido con atención por el mercado y por la Casa Rosada, ya que implicaría una interrupción en la desaceleración que el oficialismo buscaba consolidar en el primer trimestre de 2026. Tras dos meses consecutivos con una inflación de 2,9%, marzo aparece ahora como un período de mayor presión sobre los precios, en medio de ajustes estacionales y aumentos regulados.

Según publicó Ámbito y replicaron otros medios económicos, las consultoras detectaron que el mayor impulso del mes proviene de rubros muy puntuales. El más fuerte es Educación, atravesado por el inicio del ciclo lectivo, con subas que en algunas mediciones privadas rondan el 12% por el aumento de cuotas escolares y otros gastos vinculados. A eso se suma Indumentaria, con incrementos cercanos al 5% asociados al cambio de temporada, además del arrastre de tarifas y del impacto de los últimos ajustes en combustibles.

En ese marco, algunas consultoras ya empezaron a ponerle número a la proyección general. De acuerdo con relevamientos citados por distintos portales, EcoGo ubica la inflación de marzo en torno al 3% mensual, mientras que otras mediciones preliminares también coinciden en que el IPC volvería a “comenzar con 3”, una posibilidad que semanas atrás el propio Gobierno buscaba descartar.

Uno de los elementos que más inquieta es que, si bien algunos alimentos mostraron cierta moderación en las últimas semanas, el índice general sigue presionado por otros componentes de alto peso en el gasto cotidiano. Ámbito señaló que la consultora LCG detectó en la tercera semana de marzo una desaceleración de 0,2% en alimentos, luego de dos semanas consecutivas con subas del 1%, aunque la dinámica mensual de esa firma se ubicó en 3,1%, con un acumulado del mes de 2,4% hasta ese momento. Eso muestra que, aunque la comida no sea el único motor, el piso inflacionario sigue siendo elevado.

A la presión local se suma, además, un factor externo. Distintos análisis remarcaron que el reciente aumento de los combustibles también empieza a impactar en la formación de precios, en parte vinculado al encarecimiento del petróleo en medio de la escalada de tensión en Medio Oriente. Ese traslado, aunque gradual, tiende a amplificar los costos logísticos y termina repercutiendo en distintos rubros de la economía.

El posible rebote de marzo aparece en un contexto en el que otras variables de expectativas también se vienen deteriorando. Semanas atrás, la Universidad Torcuato Di Tella había informado que las expectativas de inflación para los próximos 12 meses volvieron a subir y se ubicaron en 35,7%, una señal de que los hogares empiezan a percibir un proceso de desinflación más lento de lo esperado.

Si finalmente el IPC de marzo supera el 3%, el Gobierno sumará un nuevo desafío en uno de los terrenos donde venía concentrando buena parte de su discurso económico. La administración de Javier Milei había apostado a mostrar una desaceleración sostenida de los precios como principal activo, pero el arranque del año empieza a dejar señales de estancamiento en torno a un piso cercano al 3%, lejos todavía de la meta de “inflación cero” que en distintos momentos había deslizado el oficialismo.