El conflicto salarial en Andalgalá sumó este martes un nuevo capítulo de tensión. Trabajadores municipales cumplieron siete días de vigilia ininterrumpida en el marco de un reclamo por mejoras salariales y ratificaron que mantendrán la protesta hasta obtener una respuesta concreta de las autoridades locales y provinciales. La medida, que se sostiene desde hace una semana, volvió a exponer el malestar del sector por los bajos ingresos y la falta de definiciones oficiales.
Según publicó El Ancasti, los empleados municipales permanecen frente al edificio comunal y anunciaron que la vigilia continuará también durante la noche, con la intención de sostener la presión hasta la mañana, cuando esperan novedades. A través de un comunicado, los manifestantes remarcaron que la protesta responde a la crítica situación salarial que atraviesan y advirtieron que el reclamo no cesará mientras no haya respuestas concretas.
En ese documento, los trabajadores fueron contundentes al describir el escenario actual: “con un básico de $118.000 no se puede vivir”, señalaron, al tiempo que convocaron a la comunidad a acompañar la medida. Además, aclararon que la protesta no se trata de “un capricho”, sino de “una necesidad urgente”, y remarcaron que el objetivo es alcanzar condiciones salariales acordes al costo de vida.
El reclamo apunta directamente al intendente de Andalgalá, Eduardo Córdoba, y también al gobernador Raúl Jalil, a quienes los trabajadores les solicitaron una intervención urgente para destrabar el conflicto. En el comunicado difundido durante la jornada, insistieron en que la situación ya no admite dilaciones y reclamaron una respuesta política inmediata frente al deterioro de los haberes municipales.
La vigilia forma parte de un conflicto que se viene profundizando desde hace varios días. Días atrás, empleados municipales ya habían iniciado protestas frente al edificio comunal para visibilizar el reclamo por recomposición salarial, en una medida que se desarrolló de manera pacífica pero que fue escalando ante la falta de avances en las negociaciones. En ese momento, desde el Ejecutivo municipal se informó que el 95% de los recursos provenientes de la coparticipación está comprometido al pago de sueldos, un argumento que, según las autoridades, limita la posibilidad de otorgar aumentos en el corto plazo.
Sin embargo, el planteo oficial fue rechazado por los gremios y por los propios trabajadores, que consideran insuficiente esa explicación frente al atraso salarial. En ese marco, la tensión fue creciendo y el jueves pasado el conflicto sumó otro episodio cuando un grupo de manifestantes impidió la salida de camiones recolectores de residuos desde el playón municipal, como parte de la profundización de las medidas de fuerza. El Ancasti señaló que esa protesta buscó presionar ante la ausencia de respuestas concretas del Ejecutivo local.
Desde el sector sindical, la situación también fue expuesta en términos más amplios. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) advirtió que los municipales de Andalgalá no reciben aumentos desde octubre de 2025 y que el salario del sector se encuentra muy por debajo del costo real de vida. Según publicó el gremio, la mayoría de los haberes no supera los $500.000, mientras que los becarios se ubican todavía más abajo. Además del reclamo salarial, ATE viene exigiendo el pase a planta permanente de contratados, mejoras en adicionales como antigüedad y asignaciones familiares, y provisión de indumentaria laboral.
El malestar en Andalgalá no es nuevo. A comienzos de marzo, la ciudad ya había sido escenario de una multitudinaria movilización de estatales que reunió a municipales, docentes autoconvocados, trabajadores de la salud y policías jubilados, todos en reclamo de mejoras salariales. Esa protesta dejó en evidencia un creciente malestar social en el departamento, donde distintos sectores vienen advirtiendo una fuerte pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación y a la suba de tarifas.





