Medio Oriente: Trump intenta minimizar el impacto económico, pero escala la tensión por el precio del petróleo

El impacto económico de la guerra en Medio Oriente se empieza a sentir en el mundo, en especial con mayor peso en Asia y Europa. La mirada está puesta hoy en lo que va a pasar con el precio del petróleo, superó los U$S 100 por barril este domingo por la noche, mientras crece la incertidumbre sobre el comercio global en un área crítica para el tráfico marítimo y aéreo internacional.

En ese escenario de inminente crisis, Donald Trump necesita acabar lo más rápido posible con el conflicto. Mientras tanto, intenta por todos los medios minimizar los cuestionamientos internos que se suceden en su país tras el aumento del 16% en el precio de la nafta.

Es un pequeño fallo. Tuvimos que tomar este desvío. Sabía exactamente lo que iba a pasar”, dijo Trump en una entrevista con la cadena ABC News.

Según la aseguradora estadounidense de automóviles AAA, el precio de la nafta subió 16% en los surtidores de los Estados Unidos desde el comienzo de los bombardeos de la coalición estadounidense-israelí a Irán el 28 de febrero. El galón (3,7 litros) aumentó 47 centavos y cuesta ahora US$3,45. Pero el incremento del diésel fue mayor: 22%.

Estos aumentos representan una seria amenaza para Trump en un año electoral. En noviembre habrá elecciones intermedias. Se elegirán 36 gobernadores, 33 senadores y la totalidad de la Cámara de Representantes. Muchos políticos republicanos van por la reelección y saben que el automóvil es una pieza clave en la cultura estadounidense.

El futuro de la segunda parte de su gestión está en juego.

¿Qué puede pasar con el precio del petróleo?

Tras nueve días de una guerra que involucra a más de una docena de países, todas las miradas de los centros financieros se centran hoy en el petróleo.

El crudo Brent (principal precio de referencia) superó los U$S 100 el domingo por la noche. Lo mismo ocurrió con el West Texas Intermediate (WTI), el petróleo de referencia en los Estados Unidos: subió 12% el viernes y hasta 36% la semana pasada. El domingo también se ubicó por encima de los U$S 100. Es la primera vez que el crudo toca esa marca desde la invasión rusa a Ucrania en 2022.

En tanto, el TTF, el precio de referencia del gas en Europa, aumentó un 50% la semana pasada. El viernes pasó el umbral de los 52 euros por megavatio hora (MW/h), el nivel más elevado desde comienzo de 2023, pero lejos del pico de 210 euros alcanzado tras la invasión rusa a Ucrania.

El ministro de Energía de Qatar, Saad al Kaab, advirtió que todos los exportadores de petróleo y gas en el Golfo Pérsico podrían paralizar su producción en los próximos días. Si se cumple ese escenario, el precio del crudo podría incrementarse hasta más de 200 dólares por barril en las próximas semanas, dijo el funcionario al Financial Times.

Su par estadunidense, Chris Wright, intentó calmar a sus socios y afirmó que Trump no tiene planes de atacar la industria petrolera o la infraestructura energética de Irán. Pero Israel acaba de bombardear cuatro depósitos de combustible iraníes utilizados, según el gobierno de Benjamin Netanyahu, con fines militares.

“No hay planes de atacar la industria del petróleo, el gas natural o cualquier aspecto de su sector energético. Estos son ataques israelíes”, afirmó Wright. El ministro dijo que la interrupción del flujo de crudo y gas durarán, “en el peor de los casos, solo unas pocas semanas, no meses”.

El estrecho de Ormuz, la clave

Pero la virtual paralización del transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, que separa Irán de Omán, pone al planeta en jaque. Por allí pasa alrededor del 20% de la producción mundial de petróleo y gas natural licuado.

Este domingo, el presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió sobre una interrupción del flujo de crudo en la región. “Trump dijo que los precios del petróleo no subirían demasiado; ahora que lo han hecho, ¡dice que pronto se corregirán por sí solos!“, dijo el funcionario en su cuenta de X. Además, afirmó: “Si la guerra continúa así, no habrá forma de vender petróleo ni capacidad para producirlo”.

En ese marco de creciente incertidumbre, los ministros de Finanzas de los países del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, con la Unión Europea como invitado permanente, analizarán este lunes el impacto económico de la guerra. Lo harán a través de una videoconferencia.}

Europa ve con preocupación cómo la guerra sacude la economía global más allá del sector de los hidrocarburos.

Así, el cierre de los aeropuertos internacionales en varios países del Golfo, incluido el de Dubai, el más transitado del mundo, paralizó casi una quinta parte de la capacidad internacional de transporte aéreo. La guerra “interrumpió los envíos de productos electrónicos de consumo, productos farmacéuticos y metales preciosos”, alertó The Washington Post.

El costo del envío aéreo de Asia a Europa aumentó 45% desde el inicio de las hostilidades. Este es un dato importante: la guerra está afectado más a las economías de Europa y Asia que a la de Estados Unidos. ¿La causa? “Dependen en gran medida de las importaciones de energía, lo que las hace más vulnerables a las repercusiones macroeconómicas negativas de la guerra”, indicó Maurice Obstfeld, execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El costo se traslada en especial a los agricultores que deben pagar más por nutrientes esenciales (como la urea, que aumentó 25% en Estados Unidos) para sus cultivos.

Según el periódico, los países que peor la están pasando son Italia, Bélgica, China, India y Corea del Sur, las más dependientes del petróleo que pasa por el Estrecho de Ormuz. En estos países se teme un aumento de las facturas energéticas.

“Embotellamiento marítimo”

Si bien Irán no efectivizó el cierre de ese paso marítimo, se estima que más de 50 buques portacontenedores cargados de mercaderías para clientes de Medio Oriente están virtualmente atrapados en el estrecho. Otras decenas están simplemente a la espera en áreas cercanas o buscan alternativas.

En su reporte, el diario estadounidense ya habla de un “embotellamiento marítimo” que podría repercutir en las cadenas de suministro globales. El transporte por vía aérea, más costoso, también está casi paralizado. Los aviones de carga siguen volando entre Asia y Europa, pero con rutas alternativas y más caras.

Incluso, según el informe, el aumento del precio del crudo encareció el combustible para aviones, lo que hace temer un inminente incremento de los pasajes aéreos. Un indicador europeo de precios del combustible para aviones subió 72% desde el comienzo del conflicto.

La guerra, según un reporte de CNN, pondrá a prueba la resiliencia de una economía global sacudida por aranceles estadounidenses y otras disrupciones comerciales durante el último año.

“Ya hay señales de tensión a lo largo de las cuidadosamente orquestadas arterias del comercio global: desde exportaciones de arroz atascadas en puertos de la India hasta picos en el precio de fertilizantes críticos para la producción de alimentos”, afirmó.

El conflicto, según advirtió Dan Katz, subdirector gerente del FMI, podría tener “un impacto muy grande en la economía global en una serie de métricas”, como la inflación y el crecimiento económico.