Soldados de Milei

A punto estuvo de caerse el proyecto de Reforma Laboral en la Cámara de Diputados de la Nación. El peronismo y la izquierda no bajaban al recinto, y sin quórum malograban la chance de que los libertarios redondearan la gran victoria que había empezado en el Senado. La falta de quórum obligaba a postergar el tratamiento, los tiempos de extraordinarias se agotan, y se ganaba una oportunidad de oro para cortar la racha de Casa Rosada, que viene haciendo la plancha en el Congreso.

En medio de un paro nacional contra la reforma, los militantes se manifestaban afuera del palacio legislativo, y corría un aire de festejo. Pero, pero, pero…

Sí, una vez más, los legisladores de Catamarca pusieron el pecho y salieron al rescate de Javier Milei. Allí fueron Fernanda Ávila, Sebastián Nóblega y Fernando Monguillot, pelucas en mano, y se ubicaron junto con libertarios, radicales y el PRO, para dar inicio a la fiesta.

No fue la gran sorpresa, fue una sorpresita. Se calculaba que las tropas jalilistas de Milei entrarían en acción si era necesario. Pero igual hubo alto impacto, porque no era un proyecto de ley más. Era la Reforma Laboral, el proyecto más antiperonista de todos, el que avanza contra los trabajadores y los derechos adquiridos según el discurso de Perón. El discurso que, aunque parezca que hayan pasado mil años, usaron hace poquito personajes como Monguillot en su campaña.

No dar quórum era la única forma que tenía el peronismo de poner un freno, porque los votos ya estaban cantados a favor de los libertarios. Y los peronistas de Catamarca inclinaron la balanza, una vez más.

Las redes sociales ardieron. Traidores, mercenarios y vendidos fue lo más suave que les decían. Lo demás, irreproducible. Porque a ellos los votó un gran cantidad de gente que no apoya ni quiere a Milei. Son opositores, y sentían que con su voto terminaron ayudando a Milei.

Una agachada más para la colección. Cómo habrá sido esta vez que los propios diputados de la bancada peronista los castigaron en sus discursos.

Máximo Kirchner usó sus minutos para liquidar a Sebastián Nóblega, el muchacho que llegó a la política y fue trepando de la mano del kirchnerismo.

Nóblega había anunciado que iba a votar en contra por respeto a sus padres trabajadores. Máximo le recriminó que si respetaba a sus trabajadores para qué había dado quórum.

El tema es simple: si los catamarqueños no bajaban al recinto no había aprobación.

Le hicieron un favorazo más a Milei, y le dieron una cachetada más a sus votantes.

¿Esa ayuda va incluida en el kit de YMAD o se factura aparte?

¿Raúl Jalil considerará que todo esto pasará rápido al olvido o se dará cuenta de que está incinerando al peronismo catamarqueño? Porque la mayoría de estos decepcionados y desilusionados, avisaban que no los iban a volver a votar.

¿Qué dirá Lucía Corpacci? Nada: estaba ocupada subiendo fotos suyas con Cristina para saludar a su jefa por el cumpleaños.