La elección a la vuelta de la esquina

Sea cierto o no que ya se haya tomado la decisión, todo el oficialismo se mueve dando por hecho que las elecciones para gobernador se harán en marzo del año que viene. Sí, elecciones de gobernador en apenas 13 meses, un suspiro.

La versión circula cada vez con más fuerza, tanto que puso en alerta no sólo al peronismo, sino a toda la oposición, que ya está haciendo cálculos.

En el oficialismo creen que es crucial adelantar las elecciones, algo que no se hace desde 2011, para poner las urnas a salvo del fenómeno Milei. No es para menos: en el último balotaje, el libertario se llevó casi 125.000 votos en Catamarca, todos con su carita en la boleta, y llevar la pulseada por la gobernación a una contienda donde participe el Peluca es visto como un desastre asegurado.

Claro, siempre queda la posibilidad de que a Milei le vaya mal, algo que desea fervorosamente toda su oposición, pero ante la duda nadie quiere tomar riesgos. Los vaticinios de caídas inminentes ya no funcionan. Cuando Milei asumió se aventuraba que no llegaba a febrero, después que no llegaba a julio, después que no completaba el año. Pero ya va por su tercer año y en la última elección pintó el país de violeta.

Hay mucho descontento en Catamarca con la gestión de Raúl Jalil, pero la mayoría piensa que con mucho dinero en la campaña y el aparato oficial se le podría ganar a un emergente como Javier Galán, Francisco Monti, o el emisario que los libertarios pongan en la provincia. En cambio, si en la boleta del candidato a gobernador libertario está también Milei, puede ser la despedida.

A la oposición tampoco le disgusta votar en marzo. Creen que el gobierno nacional seguirá fuerte, y que el desgaste peronista deja servida la oportunidad de triunfo más nítida de los últimos años.

Lo que ya empezaron a conversar los opositores es la formación de un gran frente opositor, porque si van divididos otra vez, el peronismo hará su juego como siempre. No es fácil conseguir una unidad opositora, primero porque el gobierno no sólo usa su billetera para promocionar sus candidatos, sino porque lindas sumas de dinero van para dividir a la oposición. Comprando un par de dirigentes alcanza, y es lo que se viene haciendo.

Otro tema es que ante la chance real de ganar, nadie quiere ir de acompañante. Pero estos meses que vienen serán para enfocarse en eso: divididos pierden, unidos ganan.

Como los libertarios no quieren transar, la idea hoy es que el competidor del peronismo lleve el sello libertario, y a nadie le parece mal. Los radicales ya se mudaron en masa, los del PRO están en fila de espera, no hay otro refugio a la vista.

En el oficialismo, se analiza si Jalil apostará por quedarse o si cederá la posta a Gustavo Saadi, con Pocho Sáenz de intendente. Sería la lógica, pero hay varios más que quieren anotarse.

Los rumores no cesan, pero cada vez es más seguro que 2026 será un año electoral. Hoy nadie piensa en otra posibilidad que votar en marzo.