El desarrollo de Vaca Muerta y el futuro energético de Argentina se insertan hoy en un contexto global marcado por incertidumbre geopolítica, variaciones en los precios del crudo y mayores costos de financiamiento, factores que podrían redefinir el ritmo de inversión y producción en el principal recurso no convencional del país.
Según analistas consultados por Infobae, los mercados mundiales están volviendo a considerar el riesgo geopolítico como un factor central en la valoración del petróleo, especialmente ante escenarios de tensión internacional —como la posibilidad de acciones directas de Estados Unidos contra Irán— que pueden elevar la prima de riesgo sobre los derivados del crudo.
Impacto de los precios y del riesgo país
El impacto de esta dinámica internacional se refleja en un precio del crudo Brent que se mantiene por debajo de los USD 65 por barril, con proyecciones que esperarían una posible estabilización o caída hasta alrededor de USD 55 hacia finales de 2026, si se confirman los excedentes de inventarios globales. En este escenario, los costos de producción en Vaca Muerta —estimados entre USD 35 y USD 40 por barril— seguirían siendo compatibles con exportaciones rentables, aunque con márgenes más estrechos comparados con años previos.
El índice de riesgo país, un factor clave para el acceso a financiamiento, se mantiene como una barrera para atraer capital intensivo en proyectos de largo plazo. Reducir ese riesgo y los costos de producción es, según los especialistas, una condición esencial para consolidar inversiones sostenidas en el play.
Producción y competitividad
A pesar de las tensiones del mercado, la producción argentina de petróleo y gas registró cifras relevantes en 2025: un total de 810.000 barriles diarios en promedio, con un pico de 878.000 barriles en diciembre, impulsada principalmente por Vaca Muerta, que sostiene la mayor parte de la extracción no convencional.
En contraste, las cuencas convencionales de Chubut, Santa Cruz y Mendoza mostraron retrocesos en su producción, subrayando la importancia estratégica del desarrollo shale, que además concentra inversiones y crecimiento exportador.
Tensiones y perspectivas globales
Para algunos expertos, la evolución del mercado petrolero mundial —incluida la posible normalización de producción en países como Venezuela— y eventos geopolíticos con impacto en la oferta podrían seguir generando volatilidad en los precios internacionales. En este marco, la flexibilidad operativa de Vaca Muerta se destaca como una ventaja competitiva, ya que permite ajustar niveles de producción e inversión más rápidamente que los yacimientos convencionales ante cambios en las condiciones económicas globales.
No obstante, esa flexibilidad no elimina la necesidad de una infraestructura sólida —como oleoductos, almacenamiento y capacidad exportadora— junto con políticas públicas consistentes que fomenten la previsibilidad del sector, enfatizan los especialistas consultados.





