Reforma laboral en debate: el gran problema que no aborda y frena la recuperación económica

La reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional ha generado intensos debates en el Congreso y entre los sectores productivos, pero según un relevamiento de empresarios y datos oficiales la norma podría no estar atacando el verdadero obstáculo para que se generen más puestos de trabajo en la Argentina: la falta de demanda interna y el freno al consumo.

Distintas empresas coinciden en señalar que el problema no es tanto la regulación laboral como las condiciones macroeconómicas que atraviesa el país. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la mitad de los empresarios —el 52,3%— identifica la escasez de demanda interna como el principal límite para expandir la producción y, en consecuencia, crear empleo.

El sector industrial atraviesa una marcada caída en sus expectativas: el índice de confianza que elabora el INDEC se ubicó en diciembre en -22,5%, uno de los niveles más bajos del último periodo. Para muchos empresarios, medidas orientadas únicamente a abaratar costos laborales —como las que propone la reforma— no alcanzan si no existe un mercado con capacidad de compra sólido.

El ajuste macroeconómico limita el consumo y la inversión

Expertos económicos señalan que el Gobierno enfrenta un “trilema” económico: acumular reservas, frenar la inflación y promover crecimiento. En teoría, solo es posible alcanzar dos de estas tres metas a la vez, lo que deja en duda si habrá espacio para impulsar políticas que reactiven la actividad económica y el empleo. Las tasas de interés más altas, destinadas a acompañar el ajuste y la desinflación, encarecen el crédito y reducen la inversión privada, lo que golpea al mercado interno y al consumo familiar.

En este contexto, los salarios han sufrido una pérdida constante de poder adquisitivo frente a la inflación, acumulando tres meses consecutivos de caída real. Esta dinámica limita aún más el consumo y reduce los incentivos para que las empresas contraten personal, incluso si los costos laborales se abaratan.

Más tensión en el empleo y la conflictividad laboral

Los efectos de la desaceleración productiva ya se reflejan en el terreno laboral. Los registros oficiales muestran que en octubre se produjo una caída de 23.812 asalariados, el número más alto en el último año y medio. Al mismo tiempo, existen focos de conflicto en distintas plantas industriales y reclamos por despidos, suspensiones y falta de pagos.

Los sectores empresariales se preparan para un año de baja demanda interna, con varios de ellos ajustando sus planes de producción y personal ante la falta de señales claras de reactivación. Así, aunque la reforma laboral pretende reducir costos y flexibilizar ciertas prácticas, para muchos analistas y protagonistas de la producción eso no será suficiente para revertir la caída del empleo si no aumenta la demanda y se dinamiza el consumo.