Patético mensaje del jefe de Policía

El mandamás de la policía tuvo estos días un sincericidio, al asegurar en un acto público que iba a implementar cursos para que los policías ¡aprendan a manipular armas de fuego!
El jefe de la Policía de Catamarca es Orlando Quevedo. Un policía de carrera y perfil bajo, que saltó a la jefatura por una dura pelea política, sin buscarlo.
La conducción de la fuerza de seguridad estaba en manos de Julio Gutiérrez, que tenía bastante apoyo de las tropas, pero no tenía apoyo de su superior directo. El abogado Marcos Denett no lo soportaba y metía presión para borrarlo. Hubo una pulseada que duró varios meses, hasta que decidieron cortar por lo sano y sacar al “Suri”, dándole el respaldo político a Denett. Así fue que Quevedo llegó a jefe.
Quevedo hace lo que puede en una policía siempre caliente con internas y siempre en la mira de todos por la creciente inseguridad. La mayoría de la gente ni lo conoce, y nunca fue blanco de críticas porque Denett, con su afán de protagonismo, acapara todos los reclamos.
Denett, que ubicó a su hijo como director de Seguridad (sabe tanto de seguridad como el padre o menos, pero el cargo le sirvió para acomodarse como candidato a diputado), opacó a su jefe de policía con exhabruptos y declaraciones para la popular, como cuando se peleó con los jueces o como cuando aplaudió la justicia por mano propia.
Denett consiguió incluso que la gente se olvidara de Juan Pablo Morales, un hombre que parecía sufrir el cargo y recibía palos todos los días.
Si le preguntan a cien catamarqueños quién es el jefe de policía, seguramente más de noventa no tienen idea. Así es el rol de Quevedo.

El sincericidio de Quevedo

 Pero el mandamás de la policía tuvo estos días un sincericidio, al asegurar en un acto público que iba a implementar cursos para que los policías ¡aprendan a manipular armas de fuego!
¡Quién lo asesora! ¿Cómo va a decir que la policía no sabe usar armas? ¿Qué tranquilidad le lleva a la comunidad este mensaje? Una locura total.
Quevedo apoyó su declaración en un reciente caso de “gatillo fácil”, al explicar que un miembro de la fuerza que maneja disparó por accidente porque no sabía cómo funcionaba una escopeta. Y por eso habló del curso. Habrá pensado, seguramente, que era mejor que la gente piense que tiene inútiles antes de pensar que tiene francotiradores desquiciados con uniforme.
Pero es el debate entre Guatemala y Guatepeor. Lo que dijo es inconcebible, por una razón muy simple… ¿no se supone que deben enseñarles a usar armas de fuego ANTES de graduarse de policías y no cuando ya andan por las calles con su placa y sus armas cargadas en medio de la gente?
“Consideramos estos cursos como necesarios porque no es admisible que tengamos personal policial que no sepa utilizar las armas que son provistas por el Estado para el uso de la prevención”, dijo Quevedo. Y tiene razón en algo: es inadmisible.
Un mensaje patético y preocupante. Los catamarqueños sufren cada vez más hechos de inseguridad, y cada vez más violentos. Los delincuentes se hacen un festín. Quevedo deja en claro una de las razones por las que esto pasa: no hay gente preparada en la fuerza, y se viste de policía a cualquiera. No lo decimos nosotros: lo dijo el jefe de Policía. A confesión de parte… relevo de pruebas.
La Visión del Catucho