Argentina no firmó el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares

Beatrice Fihn (izq,), directora de la ICAN, la campaña ganadora del Premio Nobel de la Paz

Argentina no está entre los firmantes. Tampoco lo firmaron los cinco Estados que tienen armas nucleares de manera legal, Estados Unidos, Rusia, el Reino Unido, Francia y China. Estos ya se comprometieron a ese objetivo al firmar el Tratado de No Proliferación de 1970, principal instrumento legal internacional para promover el desarme.

Tampoco creen que lo firmen Japón, Pakistán, Israel o Corea del Norte, con lo cual el premio Nobel y los premiados reforzarán el carácter simbólico de este galardón. El semanario The Economist fue lapidario.Consideró el tratado como “A nice but pointless idea”, lo que puede traducirse como “una idea agradable pero sin sentido”.

Se espera un comunicado de Cancellería

En las próximas horas se espera que la Cancillería emita un comunicado festejando la decisión de darle el Premio Nobel de la Paz a ICAN, señalaron las autoridades del ministerio a este diario. Se espera algún mensaje de por qué no se ha firmado, pero por lo bajo expertos consultados aquí señalaron que el tratado que promueve ICAN contiene algunas salvaguardas e instrumentos que pueden no ser compatibles con los acuerdos a los que ya está comprometido el país.

Rafael Grossi, embajador ante Austria de la Argentina y uno de los expertos nucleares más reconocidos que tiene este país dijo que la Argentina hace su evaluación sobre dicho tratado pero remarcó ante todo que Argentina era un país nuclear por decisión de Estado sin armas atómicas, que el país está comprometido en un mundo sin armas nucleares y ha firmado los grandes tratados contra éstas como el TPN, el de Tlatelolco y el que mantiene con Brasil.

Grossi, que fue director general de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), que tiene precisamente sede en Viena, contó que la Argentina estaba muy al tanto de que ICAN es una organización paraguas que vincula a ONGs en el mundo, que empezó a trabajar activamente hace siete u ocho años en una campaña humanitaria. “Ellos lo que pretendieron fue abordar la cuestión del desarme nuclear no tanto desde el enfoque estratégico militar sino desde el enfoque de los efectos catastróficos e inhumanos que tiene el uso del arma nuclear. Y que más allá de cualquier consideración estratégica o política, la eventualidad del uso del arma nuclear resulta repugnante al buen sentido y la ética por los efectos devastadores que tendría sobre los seres humanos”.

El diplomático también recordó que con su enfoque humanitario se hicieron una serie de conferencias: la primera en Oslo, la segunda en México. Una tercera en Viena en la que suscribió el así llamado compromiso humanitario que firmaron más de cien países -entre ellos la Argentina. Este reafirmaba la condena al eventual uso de las armas nucleares, los efectos tremendos que tendría el arma nuclear, y después todo ello devino en el tratado contra las armas nucleares que acaba de ser abierto a la firma en Nueva York. Es este el que no causa tanto entusiasmo.