¿San Lorenzo de Alem es el nuevo “Unión Aconquija”?

Ahora parece que San Lorenzo de Alem es el equipo elegido para canalizar millones del Estado
Los escándalos que en los últimos años surgieron en torno a la administración del modesto Unión Aconquija de Andalgalá, parecen haber dejado una enseñanza a los políticos. Cosas que se repetirían en San Lorenzo de Alem.
El “estanciero”, como se sabe, es un club que recién en los 90 obtuvo su personería jurídica, y en tiempo récord ganó un protagonismo inédito que lo llevó desde discretas participaciones locales a la prensa nacional, al quedar dos veces a un partido del ascenso ala  B Nacional.
Con la frustración deportiva a cuestas, comenzaron a salir a la luz graves denuncias sobre el modo en que se financiaba al equipo (plagado de futbolistas y técnicos foráneos), y hasta aparecieron cheques de la Secretaría de la Vivienda con los que se habrían pagado sueldos o premios a jugadores.
Claro, la Secretaría de la Vivienda y Unión Aconquija tenían un estrecho lazo, ya que club y organismo estaban bajo la batuta del fallecido Octavio Gutiérrez. Las causas y denuncias se amontonaron, y todo quedó en la nada.

San Lorenzo y los subsidios del Estado

Pero las hermosas posibilidades de hacer negocios y políticas con un club de fútbol hicieron escuela, y ahora parece que San Lorenzo de Alem es el equipo elegido para canalizar millones del Estado.
Tanto desde la Municipalidad de la Capital como desde el Ministerio de Gobierno, se pasa la aspiradora todos los meses para recaudar billetes, favores y prebendas en beneficio del equipo ocotero.
Y por esas casualidades de la vida, en la comisión directiva del azulgrana se leen varios nombres conocidos: Gustavo Saadi, ministro y candidato que dejó la presidencia a Sylvia Giménez, ex funcionaria de Gobierno y ahora funcionaria de Raúl Jalil, y el flamante directivo Eduardo Niederle, también funcionario de Jalil, que hace poco asumió como presidente.
Amigos son los amigos, y negocios son los negocios. La cantidad de donaciones, subsidios y aportes que llueven en San Lorenzo de Alem, serían enviadadas por varios equipos de la primera de AFA.
Deportes le pasa su cuotita mensual (varios cientos de miles), la Muni le pasa su cuotita, organismos varios aportan lo suyo, y varias empresas grandes son “invitadas” a colaborar y se ven obligadas a hacerlo, porque son los propios funcionarios los que levantan el teléfono para pedir.
Consiguen lo que quieren. Millones en efectivo (muchos en estos últimos años), materiales de construcción, auspicios y hasta 13 hectáreas gratis para que el club de la Alem crezca.

¿Por qué tanto interés?

Porque al parecer San Lorenzo es la plataforma elegida para catapultar al próximo candidato a la intendencia de la Capital. ¿Saadi? ¿Niederle? 
Pero la insensatez mayor se descubre cuando se conoce el gran proyecto de los funcionarios ocoteros para el gigantesco predio que les “regaló” el Obispado de Catamarca. ¿Qué quieren hacer ahí? Agárrese fuerte de la silla: ¡Sí! ¡Un estadio!
Se comenta que la apuesta es fuerte, que quieren licitar cuanto antes la obra, y que el paquete incluye el “compromiso” de ascender de categoría urgente al “santo”.
Ya circula entre los popes del club un render (dibujos animados por computadora) de cómo será el estadio, lo que parece el colmo del desatino. ¿No fue suficiente la experiencia del Estadio Bicentenario? ¿Estadio donde, dicho sea de paso, participó en alguna etapa el propio Niederle como técnico de la empresa Capdevilla?
Es una locura que en una provincia con los niveles de pobreza, indigencia, delincuencia, violencia y desocupación que tiene Catamarca, los funcionarios piensen en estas cosas tratado de posicionarse en lugar de trabajar para solucionar lo que la gente reclama.
¿No es preferible para eso arreglar el estadio que ya se hizo? ¿No se despilfarró suficiente con una calesita? 
Ayer fue Unión Aconquija. Un equipo al servicio de un político. Hoy es la misma práctica con San Lorenzo. La plata la ponemos todos. No aprendemos más…
La Visión del Catucho