Litio: el “mineral del futuro” de muchas cosas… menos de Catamarca

Replicando las declaraciones de funcionarios y empresarios nacionales relacionados a la minera, medios provinciales y hasta funcionarios de Catamarca se sumaron en los últimos días a entonar en coro odas al litio, “el mineral del futuro”. Pero si algo de aprendizaje social dejó en Catamarca la minería, es que el “potencial productivo” de minerales no es equivalente al “potencial de desarrollo” de la provincia. Sobre todo, cuando sin rodeos se anuncia que el litio será el nuevo “oro” de las políticas mineras de corte extractivistas. El futuro de muchas cosas, menos del desarrollo de Catamarca. 

Días atrás, el diario La Nación publicó un artículo en el que rejuntaba los análisis y valoraciones sobre la producción de litio, del secretario de Minería de la Nación, Daniel Meilán, empresarios y entidades nacionales relacionadas con la actividad minera.  Si se toman superficialmente, con una lectura en diagonal, y solo para hacer un copia y pegue de la noticia, pueden embelesar como la descripción del paraíso.

Extensos párrafos de evaluaciones y proyecciones sobre “el enorme potencial” de Argentina en la producción del “oro blanco”, el “mineral del futuro”, del que depende las nuevas tecnologías de energía limpia, y muchas otras bellísimas historias de posibilidades y protagonismo en el mundo de la minería y la tecnología.

Otros tantos párrafos cuantificando el potencial de producción de los yacimientos de litio de Argentina, entre los que están los salares de Catamarca, Salta y Jujuy, como la región de mayor concentración del mineral. Y detallando cuanto y para que se necesitará en poco tiempo del litio.

Pero, como reza el dicho “el que se quema con leche, ve la vaca y llora”, cuando a los catamarqueños se les habla de minería, la memoria colectiva evoca Minera Alumbrera y lloran. Porque si algo enseñó la amarga y decepcionante experiencia de la mega minería en Catamarca es que el potencial de producción de un yacimiento no es garantía del potencial de crecimiento y desarrollo de la provincia.

Lo preocupante es que, si no lo fue en el caso de Alumbrera, que se inauguró con promesas de que Catamarca viviría abundancia y el despegue económico, menos lo será con el litió, cuando desde el minuto 0 se advierte que las provincias no pueden aspirar a más que ser el deposito del que se saca el mineral. Y que no hay lugar a pretender desarrollo industrial ni de procesos de manufactura ni valor agregado.

El título del aludido artículo del diario La Nación es “Litio, el “oro blanco” de la Argentina”. Aunque se refiere al litio que está en Catamarca, Jujuy y Salta y no en las otras veintena de provincia. “Se producen en el país 40.000 toneladas anuales, pero esa cifra puede trepar pronto a 130.000 si rinden sus frutos las inversiones por US$ 1500 millones que se desembolsaron; los precios internacionales se dispararon en los últimos años” resume la entradilla del artículo.

Los yacimientos tienen nombre, y el apellido es la provincia en la que están localizados, dueñas de las riquezas. Según describe el artículo, “actualmente hay dos emprendimientos en producción, de los que se extraen alrededor de 40.000 toneladas al año entre los dos. Son Olaroz, de Sales de Jujuy, en Jujuy, que produce 17.500 toneladas, y Salar del Hombre Muerto, de FMC, en Catamarca, del que se sacan 22.500 toneladas. Esto representa el 16% del litio a nivel mundial”.

Y aún hay margen de crecimiento. “Argentina puede llegar hasta 130.000 toneladas al año si se avanza en los proyectos que están en desarrollo: Salar del Rincón (Energy), en Salta; Cauchari (Minera Exar), en Jujuy; Olaroz (Orocobre), en Jujuy. Además, hay unos siete proyectos que están en etapa de prefactibilidad: Pozuelos (Salta); Salar de Ratones (Salta), Mariana 1, 2 y 3 (Salta), Centenario (Salta) y Gallego Project (Salta), Antofalla (Catamarca), Sal de Vida (Catamarca) y Tres Quebradas (Catamarca)”. El apellido Catamarca está en uno de los dos yacimientos actualmente en producción y en otros tres yacimientos en carpeta. Aporta

Porque tanta demanda de Litio

Waldo Pérez, CEO de Neolitium (empresa listada en la Bolsa de Toronto), que desarrolla el proyecto de Tres Quebradas, en Catamarca, comenta que el litio ha vuelto a ser un boom. “Hace siete años se hablaba de él porque había nacido el smartphone, entonces, la multiplicación de estos teléfonos inteligentes que requieren una batería de litio, hizo que se disparara el consumo de este mineral”, explica el ejecutivo. Pero lo que en estos momentos está ocurriendo es un fenómeno diferente: el punto es la electrificación de los automóviles. Para tener una idea, un auto eléctrico requeriría 2000 baterías de un teléfono celular (10.000 si se trata de un Tesla o autos eléctricos más avanzados).

“Esto ha llevado a duplicar el precio del litio y esto es sólo el comienzo, puesto que la electrificación de los vehículos apenas está empezando, ya que está la voluntad política de eliminar los autos con combustible fósil, muy contaminante “, analiza Pérez. “Esto quiere decir que hasta 2025 hay que fabricar millones de autos eléctricos y eso va a requerir inmensas cantidades de litio”, agrega.

Ahora bien, sabiendo que el litio es un mineral sumamente importante para la industria tecnológica actual, que la demanda crecerá a nivel exponencial, que de este mineral depende la concreción de uno de los proyectos más ambiciosos de la industria automotriz, y que Catamarca es dueña de enormes yacimientos, se podría inocentemente llegar a la conclusión de que el litio es la llave a un futuro de abundancia para la provincia. Pero no, eso no sucederá.

¿Qué se puede esperar? Nada

Por la misma razón que no sucedió con Alumbrera; las políticas mineras meramente extractivistas. Catamarca será con el litio solo un depósito al que la industria tecnológica mundial vendrá a buscar una materia prima imprescindible y valiosa. Pero no el lugar donde desarrollar esa tecnología y, consecuentemente, tampoco el lugar donde impacte económicamente.

En palabras de Meilán, aspirar a ser algo más que solo un depósito de materia primas “es populismo puro”. “Es voluntarista que se haga la máxima escala de valor agregado en este momento, mientras que otros países han estudiado el tema durante años”, concluye el funcionario.

A criterio de la máxima autoridad publica nacional de la minería, Argentina no puede aspirar a más que ser el depósito del “mineral del futuro”, el “oro blanco”. Para Meilán, pedir que la extracción de recursos minerales no renovables venga acompañados de industrialización y procesos de valor agregado es muy pretensioso y algo que no se merece.

¿Por qué no? Pues, porque no. Simple. Porque mientras un secretario de Minería de la Nación piense que su país no tiene derecho a ser ambicioso, y aspirar a superar su rol de “depósito de minerales”, como lo viene siendo desde hace más de 20 años, las provincias mineras seguirán viendo irse sus recursos en barco a producir riqueza en otros países.

Ni los funcionarios del neoliberalismo de los 90 que entregaron Bajo de la Alumbrera, ni los de ahora, a punto de entregar el litio, consideran que ser los dueños de los yacimientos es razón suficiente para exigir algo más. Hasta tal vez piensen que los argentinos son intelectualmente incapaces de desarrollar la investigación y los conocimientos, porque de hecho nunca (o muy poco) lo intentaron. Probablemente piensen que “la empresa de tecnología Y-TEC (YPF 51%, Conicet 49%) que firmó un acuerdo con la fabricante de baterías italiana FIB-FAAM y la empresa Jemse, por la cual se busca instalar una planta de celdas de litio en el país”, es “populismo puro”. Una aspiración inapropiada para un país bruto que no puede pretender saber hacer lo que hacen los países que “han estudiado el tema durante años”.

Entonces mejor sacar el litio, o el oro, o el mineral que sea, que es lo único que un triste país como Argentina puede ofrecer, y dárselo a los inteligentes que “han estudiado” y por lo tanto se merecen construir avanzados productos tecnológicos y ser ricos.

Según Daniel Bosque, del medio especializado en minería Mining Press, “no está claro que la integración vertical vaya a terminar en baterías de litio made inArgentina”. Eufemismos y rodeos para evitar ser portavoz de una triste certeza; la “integración vertical”, sea lo que sea que eso signifique, no va a existir.

Menos que Alumbrera 

Para finalizar, otra advertencia de que a las provincias mineras le están prohibidas las aspiraciones, cortesía de Waldo Pérez, CEO de Neolitium: “no hay que pensar que el litio por sí solo va a salvar a la Argentina, puesto que es relativamente chica su dimensión en relación con otras explotaciones”. Dolorosa comparación elije Pérez para ilustrarlo: “Bajo de la Alumbrera, puede llegar a exportar US$ 680 millones al año y harían falta tres minas de litio para alcanzar ese volumen de negocio. Una mina de litio puede exportar anualmente entre US$ 100 y US$ 200 millones”. Y bien se sabe en Catamarca cuanto progreso le consiguió Minera Alumbrera.

No hace falta agregar nada. Micone podrá presumir alegremente con el potencial de la provincia, como si eso fuera suficiente. Meilán podrá sentirse privilegiado de tener los yacimientos de litio para ofrecerle a los “que han estudiado”. Podrá ser el “oro blanco”, el mineral del futuro de la tecnología, de la energía limpia, de la automoción, de la electrónica y de mucho más… pero no de Catamarca.