¿Un castigo o un guiño a la empresa Fiscal de Estado?

¿Un castigo o un guiño a la empresa Fiscal de Estado?
El fiscal de Estado Carlos Bertorello, cuestionadísimo por la sospechosa maniobra con que terminó por beneficiar a Silvestre Zitelli en el escándalo de la Obra del Siglo, sorprendió ahora con una descomunal demanda contra la empresa Capdevilla, por las fallas de construcción del tristemente célebre Estadio Bicentenario.
Y así como Don Zitelli cobró millones por una obra que nunca hizo y Bertorello decidió que lo mejor para la Provincia era cerrar el reclamo en lugar de extenderlo a los dueños de NORUZI, ahora se destapó con una demanda por las fallas del estadio que es más cara que el estadio mismo.
Muy rara la jugada, que a simple vista podría parecer que le cae a la empresa con todo el peso de la Ley, pero hilando más fino se ve que quizás la esté ayudando.
La razón es muy simple. Cuando el estadio empezó a caerse a pedazos, después de la excusa de la falta de mantenimiento y los estudios técncos de la Universidad de Tucumán, la empresa Capdevilla comenzó a verse acorralada.

¿Y por qué se cae el estadio?

El Laboratorio de Suelos de la Universidad Nacional de Tucumán, dijo que la razón es que se usaron materiales “inadecuados”, entre ellos basura (literalmente) y se compactó mal el suelo.
Sin perjuicio de ello, dejó en claro que el material de construcción de los terraplenes “consiste en una mezcla mal graduada de arena con algo de limo no plástico, grava y guijarros angulosos de hasta 50 cm, en estado suelto. El contenido de humedad aumenta en profundidad. Se trata de un material inadecuado para la construcción de rellenos compactados”. 
En  este sentido, el informe anexa imagen fotográfica por la cual “se muestra el aspecto de estos rellenos, pudiendo observarse en la última de ellas trozos de ladrillo y restos aislados de basura”. 
Fue en ese momento que, ante la posibilidad de tener que hacerse cargo, empezó a tramitar la quiebra, con un concurso preventivo de acreedores que por supuesto tenía como fin demostrar que la empresa está en una pésima situación y no tiene cómo hacer frente a sus compromisos.

El Fiscal de Estado le reclama a Capdevilla 260 millones por el estadio

La demanda inicial era para que Capdevilla arreglara el estadio, algo que -según lo que dijeron los expertos- se puede hacer, a un costo cercano a los 30 millones de pesos. Cómo se llega de ese arreglo -justo reclamo- a una cifra nueve veces mayor, es algo que cuesta entender.
En ese contexto, un reclamo judicial por casi 260 millones de pesos es el fantástico argumento para que los Capdevilla hagan un “pagadios” y dejen a la Provincia colgada.
Ya alguna vez marcamos las similitudes entre los casos de Zitelli y Capdevilla, dos superempresarios acostumbrados a enriquecerse con el Estado, dos empresarios que saborearon las mieles de los sillones de funcionarios, acostumbrados a presionar con títulos de sus diarios al Gobierno de turno, acostumbrados a exigir beneficios constantes con obra pública, y ambos con pretensiones políticas que los llevaron a candidatearse en su momento.
Ahora parece que también quedarán unidos por la burla a los catamarqueños al no hacerse cargo de sus incumplimientos con el Estado provincial. Y posiblemente, de distintas maneras, tengan un último elemento común, y es la manito recibida por el fiscal que supuestamente tiene que defender los intereses de la provincia. Con defensores así…