Denuncias, intrigas, traición y el cierre de listas

Practica tu voto para las PASO

El cierre de listas y la presentación de precandidatos para las PASO, dejó en Catamarca la muestra indiscutible de lo degradada y manoseada que está la práctica política. El bastardeo de las estructuras partidarias, la renuncia total a la ideología, la deshonra de los pactos y acuerdos, el personalismo, entre otras bajezas, abundaron en todo el proceso. Un lodazal de degradación desvirtuado, del que en unos meses surgirán los representantes de la ciudadanía para ocupar lugares en un cuerpo que debería ser Honorable, pero que se nutre de tantas

Cuesta decidir si agrupar los hechos según el espacio político donde ocurrieron o de acuerdo al tipo de bajeza en el que se incurrió. Porque las hubo de todos los colores y en todos los partido y alianzas. Desde personalismos, hasta traiciones, pasando por oportunismos camaleónicos, agravios, intrigas, y otras por el estilo. En conjunto, un proceso bochornoso, huérfano de los más mínimos preceptos de moral, honradez o altruismo.

Contubernios e incoherencias, la vieja costumbre de Barrionuevo

Lo de Luis Barrionuevo, no por repetido deja de ser escandaloso. Aunque tiene acostumbrada a la sociedad catamarqueña a la polémica, los contubernios  e incoherencias, la jugada a traición del sindicalista en cierre de listas se lleva los premios al mamarracho. Después de reaparecer en Catamarca pura y exclusivamente para las elecciones, de haber lanzado su frente anunciándose como el cambio hacia el 2019, de atraer a parte de la Renovación Peronista y el merismo a una alianza y de trabajar en el armado de listas, sin ningún reparo, dejó a sus flamantes socios mirando con la boca abierta como se cruzaba al FJPV.  Como quien se cambia una remera, pasó de criticar al oficialismo provincial y declamar el agotamiento del gobierno de Corpacci a cerrar un acuerdo. Incoherencia y traición en una sola jugada.

Proscripción, intrigas y traición entre hermanos

Detrás de este desbande de Barrionuevo, como bola de nieve, o más bien como un alud de barro y basura, el intento de frente entre el merismo y la Renovacion, pasó de encarnar la propuesta ruptirista del oficialismo a denunciar proscripción y aprietes políticos. Ante el fracaso del proyecto, el espacio del Dalmacio Mera  hizo un disimulado pasito al costado y se alejó del torbellino que chupaba hacia abajo. Casí en soledad, la Renovación Peronista organizó una conferencia de prensa para denunciar que habían sido proscriptos por la gobernadora  Corpacci y que se había montado un operativo para evitar que participaran en las paso. La teoría de la conspiración y traiciones llegaron hasta las repercusiones familiares, con Fernando Jalil acusando a su hermano Raúl de amenzar a sus candidatos y dirigente para que abandonen el nuevo espacio. Según Fernando, el intendente de la Capital no solo presionó en Buenos Aires para que se retire el partido nacional que habilitaba al frente de la Renovación y el merismo a presentarse en las PASO. Sino que además amenazó con despedir a quienes trabajaran en la municipalidad capitalina, si se sumaban a la candidatura de Fernando. Toda una bochornosa historia de mañanas, abusos de poder y traiciones, que no respetaron ni los lazos sanguíneos.

Ni pertenencia ni ideología 

El dicho reza “dime con quién andas y te diré quién eres”. Y la diputada provincial del F3P, Stella Maris Buenader se esforzó por cumplirlo al pie de la letra. Siguiendo el estilo de juego de Barrionuevo, quien hasta hace poco fue su jefe político, sorprendió a todos apareciendo como candidata en una de las listas del FCyS – Cambiemos. Integrando la propuesta de precandidatos para la Cámara de Diputados de la Nación junto a Brizuela del Moral, Buenader renunció a su antiguo espacio y se integró al nuevo, en un solo movimiento. Sin el más mínimo atisbo de incomodidad, duda o reparo, la diputada electa por el barrionuevismo demostró que el compromiso con un proyecto no es su fuerte ni la identificación ideológica un requisito para estar en un espacio político o pegar el salto a otro.

Nuevos dirigentes, viejas prácticas 

La UCR, dentro del FCyS y en su alianza con Cambiemos, tuvo también su propio drama de agravios, despechos, traiciones. Luego de trabajar durante meses en el armado de una propuesta que renovara la vieja y repetida oferta del FCyS, el diputado Miguel Vazquez Sastre decidió, sobre el cierre de las listas, apartarse del proceso. El diputado provincial pegó el portazo, impugnando el proceso por repetir “prácticas de la vieja política”, que prioriza los personalismos y desilusionado ante la incapacidad de lograr un cambio. Y no lo decía solamente por el oficialismo del FCyS – Cambiemos, a quienes Vázquez Sastre pretendía enfrentar. Sino también por quienes se habían sumado a su espacio, y que terminaron replicando las mismas prácticas.

Su bandera de renovación y oxigenación del partido fue tomada por una lista B en el FCyS – Cambiemos. Algunas de sus caras más jóvenes y briosas se montaron en una escaramuza con dirigentes y candidatos de la lista A, de Brizuela del Moral y la vieja guardia. Francisco Monti y Paola Bazán no titubearon en refrescar en la memoria colectiva las denuncias de corrupción contra Agustina Walther, ni acusarla junto a Gustavo Cusumano, de haber manipulado y adulterado las listas de candidatos, antes de su presentación. Del otro lado le devolvieron a Bazán y Monti, municiones del mismo calibre. A la diputada provincial le acusaron de no cumplir con sus promesas de denunciar e investigar la corrupción en el gobierno. A Montí lo tildaron de mañero, y no aceptar las normas que regulan el proceso electoral. Ida y vuelta, recados altamente destructivos y gravosos para la imagen de quienes se proponen como candidatos. El hecho de pertenecer a un mismo frente, y de que probablemente en unos meses sigan gestionando un mismo espacio político e institucional, no significó un filtro ni atenuantes en las crudas acusaciones. Y da la impresión de que, lejos de calmarse, el proceso electoral las irá intensificando.

De estos espacios políticos, y de entre esos dirigentes que los gestionan y encarnan, van a salir los candidatos y luego los representantes electos de la sociedad en los Consejos Deliberantes, en las cámaras de Diputados y Senadores de la provincia y en la Cámara de Diputados de la Nación. Viendo el degradante proceso de armado y cierre de listas, y las indisimuladas bajezas políticas, no habrá que ilusionarse mucho con la calidad de legisladores que surjan para los próximos cuatro años.