Rodolfo y Nancy, la pelea del año

Rodolfo Santillán y Nancy Córdoba tienen un desafío al estilo Usaín Bolt. Postularse como candidatos, hacerse conocer, salir en la prensa, saludar a los vecinos, cerrar la campaña y enfrentar las elecciones, todo en el tiempo record de tres semanas.
Como en las carreras que tienen como super estrella al morocho jamaiquino, aquí el que tropieza pierde: no hay tiempo de recuperarse. Todo pasará en diez segundos, si se mide el tiempo con el pulso del mundillo de la política.
Claro está, hablamos de la batalla electoral por el control de la Municipalidad de Ancasti, que a partir de la tragedia del querido Gato pasó imprevistamente a inaugurar el calendario de elecciones en la provincia.
Es una gran carrera. ¿Quién corre con ventaja? ¿Quién monta el caballo del comisario?
Nancy tiene detrás suyo la bendición y el empuje de todo el Gobierno provincial. La mismísima Gobernadora fue el domingo pasado hasta Ancasti para darle su apoyo. Nancy tiene además el apellido de Córdoba, con todo lo que eso significa. Hay un peso invisible pero palpable, que le facilitará la llegada a los vecinos golpeados sentimentalmente por la tragedia del intendente. Todo lo que diga podrá decirlo en nombre de su padre, y eso es importante en el pueblo. Como contra, tiene su nula experiencia. ¿Alcanza con ser la hija de un intendente para manejar un municipio? ¿Sabe a qué se enfrenta? ¿Entenderá las deudas, la coparticipación, los reclamos de empleados? Es una gran duda.
Rodolfo también tiene sus cartas a favor. Para empezar, está sentado en el sillón del intendente, Por un ratito, se dirá, pero está sentado ahí. Hoy es él quien puede nombrar empleados, prometer becas, dar aumentos. Es una muy buena ventaja. No se mide el traje de jefe comunal: lo tiene puesto. También parece más ducho en temas políticos, y tiene el apoyo de todo el batallón radical-macrista, la UNCA y los organismos nacionales. La contra es que no puede salir con los tapones de punta contra su rival. Necesita que otros le peguen por él, y tampoco puede salir a matar contra la provincia, porque necesita auxilio, en el presente y en el futuro.
Nancy tiene el recuerdo fresco del último triunfo peronista. Rodolfo tiene las bases de 25 años de dominio radical. Ella y él tienen la presión de muchos amigos y enemigos. Mucha gente diciéndoles lo que deben hacer. Mucha gente diciéndoles lo que quieren. 
Desde afuera, Ancasti se toma como una experiencia piloto de lo que será agosto y octubre. Y se mandan tropas y tropas a una batalla chiquitita que no definirá nada.
Nancy viene floja de papeles en los años de residencia. Santillán patinó feo pidiendo ayuda con para un bono inventado que le adjudicó a Corpacci.
Quedan pocos días y lo que hoy es una guerra fría de las potencias políticas, será desde la semana que viene una guerra abierta. Los radicales quieren ver perder al peronismo. Los peronistas quieren ver perder a los radicales-macristas.
Nadie, hasta ahora, parece demasiado preocupado por la gente de Ancasti. Su suerte es una anécdota en medio de la gran pelea partidaria.