¡Estamos salvados!

Catamarca fue sede del Segundo Encuentro Nacional de Viceintendentes y Presidentes de Concejos Deliberantes, uno de los tantos foros de debate que tanto aman los políticos argentinos, encuentros que no sirven para nada más que para pavonearse con la prensa y pasear por el país con todos los gastos pagos.
Millones de pesos se gastan cada año, en Catamarca y el país, para organizar estos encuentros completamente inútiles, que los funcionarios ejecutivos y legislativos aprovechan como escapaditas del trabajo con nutridas comitivas que se alojan en lujosos hoteles y van de comida en comida intercambiando regalos.
Viáticos, pasajes, alojamientos y vales de combustible al por mayor se despilfarran sólo para que todos se entretengan un rato, en estas salidas de negocios y placer que al ciudadano común no le aportan absolutamente nada.
Les sirve a algunos para hacerse un poco más conocidos, y soltar el cassette con declaraciones vacías como las muletillas de trabajar juntos, colaborar mutuamente, intercambiar experiencias, etc, etc.
¿Qué pueden discutir la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con La Cocha? No hay un punto de conexión en sus realidades, ni con Catamarca, Chilecito… Uno amplía su red de subtes y los otros quedan incomunicados cuando llueve porque los arroyos se llevan la ruta puesta. 
A propósito, ¿por qué no aprovecharon los intendentes del interior para quejarse por la decisión del Gobierno nacional de aumentar por Decreto, la coparticipación federal que recibe CABA del 1,40 al 3,75 por ciento?
Acá declaran que es injusto que se llene de recursos al distrito más rico del país, dicen que lo hizo Macri para tapar los baches de su propia gestión en la ciudad y ponen el grito en el cielo. Pero cuando están cara a cara se empujan para tener la foto con Diego Santilli.
Como sea, estos foros para analizar de qué se habla en los foros, no llevan a ninguna parte. Una buena medida sería que entre tanto ajuste que se aplica, se deje de gastar dinero público en organizar y asistir a estos circos elegantes de los que no se conoce que haya salido una solución concreta jamás.
Recordemos sin ir más lejos los “Parlamentos del NOA”, que mes por medio paralizaba la Legislatura para que diputados y senadores con su troupe de secretarias viajaran a Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy. ¡Eran diez integrantes por provincia! Todos de paseo. La obligación era juntarse al menos cinco veces al año. ¿Cuántas veces se juntaron este año? ¿Y el año pasado? Ni una. ¿Alguien notó la diferencia? ¿Alguien sintió que le faltaba la respiración? No, porque nunca sirvió para nada.
Pero si alguien está siempre dipuesto a discutir sobre el sexo de los ángeles, es la clase política, sobre todo si le pagan por hacerlo bien lejos de casa.
Encuentros vacíos si los hay, menos éste último, porque ¡se firmó un acuerdo para combatir la pobreza y el narcotráfico! ¡Estamos salvados! Lástima que no lo firmaron antes, pero enhorabuena, seguro que cuando usted lea esta nota ya la pobreza y el narcotráfico serán recuerdos del pasado.